La paradoja de Israel

El pueblo el ejido

 

El conflicto entre el Estado de Israel y Hamás es una guerra que son dos guerras. Hay una guerra física, que tiene como escenario un territorio y dos bandos; y también una guerra virtual cuyo teatro es el ciberespacio, y cuya escala es global.

En el ámbito de la guerra física, el Estado de Israel tiene marcadas ventajas sobre su adversario, Hamás. No obstante, en el terreno de la guerra virtual, Hamás parece imponerse. Mientras Israel actúa en función de objetivos estrictamente militares, defensivos, Hamás le apuesta al simple y llano exterminio de Israel y de los judíos. Para lograrlo, no escatima en usar a la población civil de Palestina como carne de cañón, con los consecuentes resultados que ya se conocen.

Hamás no podrá obtener una victoria militar; su apuesta es, por un lado, generar una percepción global de víctimas y por el otro, hacer cimbrar las alianzas de Israel. Tiene aliados para lograrlo.

Internet es una vía corta para generar percepciones rápidas. Basta con hacer viral una imagen, para que, automáticamente, se realicen juicios sumarios; se masifiquen posiciones a la velocidad de un tuit; se apropien discursos vía Facebook.

Lamentablemente, lo que vemos y leemos, no enseña las costuras de la trama histórica, social y política detrás de los hechos, en cambio, crea visiones parciales, emocionales y un activismo imbécil.

Es cierto que en estas mismas plataformas se pueden encontrar posiciones inteligentes o mesuradas, pero son las menos. En ese sentido, pareciera que Hamás lo sabe y que su verdadera táctica es y será esa, crear víctimas, generar animadversión hacia el Estado de Israel y hacia los judíos, encender un fuego que en el pasado logró encenderse con funestos resultados.

Junto a Internet, existen una serie de medios acríticos y sin escrúpulos que se dedican a hacer propaganda disfrazada de periodismo. Más lamentable es la posición de ciertos países que en absoluto desprecio a la justicia, condenan de forma unilateral la legítima respuesta de un estado democrático, ante los ataques que sufre.

Lo paradójico para Israel, es que en la medida en que gane la guerra física y territorial, irá perdiendo la guerra virtual. Hoy más que nunca es importante conocer la historia, no solo la reciente, sino la historia de por lo menos seis siglos atrás. Debemos estar muy conscientes de los riegos que implica demonizar a quien no lo merece. Ojalá y que en la guerra virtual triunfe la información que forma conciencias y no la que forja militantes de ocasión.

 

franklozanodelreal@gmail.com