Sí, por los niños, ajá

Para Marcial Maciel, amante de los niños

 

Los datos son fríos. De 333 países evaluados, México y Corea del Norte ocupan el primer lugar en muertes infantiles intencionales, según la OCDE. En el mundo se calcula que 275 millones de niños sufren maltrato, violencia y abandono. Según la OMS, cada año son asesinados 41 mil menores de edad; en México, son 730 al año. La UNICEF ubica a México en el sexto lugar de homicidios contra menores de edad en América Latina.

En lo que va del año, han muerto en Jalisco 18 niños por violencia intrafamiliar; nada más en los hospitales civiles se han atendido más de 640 de niños golpeados, fracturados o quemados en sus hogares. Del 2013 al 2014, se duplicaron las denuncias ante la procuraduría de la defensa de la infancia y la familia, pasando de 643 a 1204 casos.

Hasta el mes de abril del 2015, sumaban casi 400 denuncias presentadas. Las tres modalidades más recurrentes en las denuncias son, el maltrato emocional, el descuido y el maltrato físico.

Las calles de la zona metropolitana de Guadalajara son una galería que expone otro tipo de injusticias: niños en los cruceros, trabajo forzado, explotación laboral, sexual, desigualdad y pobreza.

¿Quién marcha por esos niños? ¿Por qué las buenas conciencias que marcharon el sábado, no incluyeron como una prioridad la atención de los miles de niños excluidos e  invisibles? ¿Por qué no hubo posicionamientos contra la violencia que sufren los niños en sus bien amados hogares de familias “naturales”? ¿Por qué no hubo condenas hacia los hombres o mujeres que, desde su bendita heterosexualidad, abandonan a sus hijos? ¿Por qué no rechazaron eso y se concentraron exclusivamente en atacar el derecho de los homosexuales a casarse y adoptar?

La respuesta es, por frivolidad. Las verdaderas tragedias pasan de largo para quienes ocupan su tiempo en juzgar la vida sexual ajena. La miopía social, elevada al rango de demanda democrática, ocupa la calle; ejerce libremente su derecho político para exigir que otros no tengan el amparo que brinda la ley.

Mienten e intentan manipular a la opinión pública con una marcha con tintes ideológicos, comandada por la Iglesia, esa organización hipócrita, protectora de pederastas, oscurantista. Sí, fueron miles, como miles somos quienes defendemos el derecho que tiene un hombre o una mujer, de amar a otro hombre o a otra mujer, casarse con él-ella y adoptar hijos.

Para fortuna de todos, las leyes no se hacen por la vía del chantaje. Que sigan marchando, que sigan haciendo lo que hacen, exhibidos en su intolerancia, ya están.

 

franklozanodelreal@gmail.com