2013, ya lárgate, por favor

Para Amelia, que ya viaja hacia nosotros

 

No hay año que al concluir nos deje con ganas de estirarlo. Por el contrario, apenas se asoma el siguiente, queremos empujar el tiempo para expulsarlo lo más pronto posible de nuestros calendarios.

El año que termina es uno de ellos. El 2013 se va, pero no se llevará el magro crecimiento económico que tuvo el país. Se va, pero deja a los estados y a los municipios en la insuficiencia presupuestal, cortesía de una Secretaría de Hacienda medrosa, mezquina y controladora.

Tampoco se llevará la violencia. Dejará indefensos a los michoacanos e intactos a sus verdugos. Se va, pero deja al país divido en torno a las reformas planteadas por el Ejecutivo Federal, desde la plataforma de un instrumento que, a la postre, resultó limitado y poco representativo: el agónico Pacto por México.

Las victorias y/o derrotas de los partidos para sacar adelante las reformas, dejan como saldo una limitada representación social. Pocos conocen el contenido de las reforma anticorrupción. De la reforma educativa, recordamos los plantones de los maestros. De la reforma hacendaria, presuntamente redistributiva, lo que redistribuyó fueron los montos que seguirán pesando sobre los hombros de los contribuyentes cautivos, y ahora también, sobre sus mascotas. Una reforma política apresurada, una vez más, inspirada por una lógica vengativa y controladora, trae de vuelta el centralismo electoral y sobre la reforma en telecomunicaciones, como todo en este país, tiene nombre y destinatario, así como beneficiarios etiquetados.

En Jalisco, el 2013 cierra con un alza en el transporte, justificada por el incremento de los combustibles que se han dado desde hace años, pero injustificada por el servicio que dan los permisionarios.

Cierra con un gobierno del estado que no termina de despegar y que se vio forzado a maniobrar en condiciones financieras complicadas; con un Congreso del estado que da vergüenza, que repite los vicios de legislaturas anteriores: costoso, de bajísimo nivel, más ocupado en despilfarrar recursos que meterse en una lógica, mejorar el andamiaje legal del estado.

Cierra con el peor gobierno municipal que ha tenido Guadalajara en toda su historia. Nido de incompetentes y mentirosos que han permitido la privatización del centro, que han hecho de Guadalajara una meca para los asaltantes, que tienen en la ocurrencia y la improvisación su principal forma de gobernar. Lo mejor del 2013 fue lo que no se publicó en medio alguno: el esfuerzo cotidiano de hombres y mujeres que cada día salieron a hacer lo suyo.

franklozanodelreal@gmail.com