El galimatías de Huentitán

Atole con el bledo

El debate sobre la verticalización y sobre el modelo de repoblamiento de la ciudad no ha tocado fondo. El último ejemplo de cómo no se ha logrado generar una solución a la necesidad que tiene la ciudad de repoblarse, ocurrió con la negativa a que se construyan vivienda por parte de los pobladores del antiguo barrio de Huentitán.

Para no variar, faltó claridad o una posición firme por parte del Ayuntamiento de Guadalajara. Hacia finales de febrero, el ayuntamiento aprobó en cabildo el cambio de uso de suelo para la edificación de trece edificios. Un mes y medio después, al más puro estilo Ramiro Hernández, el anteriormente citado, manda decir a los vecinos que no se preocupen, que no hay licencias de construcción.

Además de ser una burla hacia los posibles inversionistas, eso es falta de seriedad ante su investidura. El presidente municipal acusa a la oposición de incendiarles a los vecinos, pero olvida que él fue el promotor del cambio de uso de suelo, que él declaró públicamente el número de viviendas a construir y en qué plazos tendrían que hacerlo.

Una vez más el Ayuntamiento de Guadalajara queda envuelto en dimes y diretes, con verdades a medias, con una autoridad que carece de autoridad, que dice y luego se desdice. Si se cambia el uso de suelo en una zona, no es precisamente para dejarla como está, sino para dar pie a algo distinto. El presidente podrá decir que no hay licencias de construcción, ni inversionistas pero carajo, ¿a quién le quiere ver la cara? A los vecinos de Huentitán, claro está.

En tanto, el desarrollo de la ciudad se da desde la inercia. En la lógica del constructor, lógica que al parecer respaldan las autoridades, se construye donde se puede, no donde se debe.

La verticalización de Guadalajara no solo es deseable, sino necesaria. Una parte fundamental de su viabilidad descansa en ello, en que sea una ciudad habitada, en la regeneración de los barrios, en el replanteamiento de su movilidad, en una nueva dinámica de los usos de suelo que apunte a los usos mixtos y en una convivencia más amable.

Una parte de las nuevas generaciones entienden que tendrán una mejor calidad de vida, si cerca de su vivienda existen servicios, y mejor aún, su lugar de trabajo. La utopía de los suburbios se desmorona por su propio peso y especialmente, por su distancia. En tanto, urge una posición clara del Ayuntamiento respecto a la redensificación y la verticalización.

franklozanodelreal@gmail.com