Hablemos de estereotipos

Todo estereotipo es el resumen forzado de una identidad; se trata de una forma práctica de referirse a un grupo humano, sin necesariamente reducir a uno de sus integrantes al grupo. En comunicación, el uso de estereotipos funciona para hacer visibles rasgos, conductas, valores y prácticas de un grupo social.

Traigo esto a colación por la molestia de algunos aficionados del Atlas, en relación a un video realizado por el Ayuntamiento de Guadalajara.

Partamos de los hechos. El video es una ficción. En dicha ficción aparece un personaje cuya función es contar una historia en la que, lo sustantivo, son ciertas prácticas en las que el personaje en cuestión incurre, mismas que resultan dañinas para la convivencia social, específicamente, en lo que toca a los espacios públicos.

La reacción social ante el video fue desproporcionada, pero la reacción del presidente municipal de Guadalajara fue precipitada. El video no es una pendejada, es una pieza consistente con otra que se presentó un año atrás, con el tema de la basura y las inundaciones. Le da continuidad a un personaje y a una idea de comunicación que busca posicionar mejores formas de ser ciudadanos.

La campaña es perfectamente defendible. El video, más que de una afición, se trata de prácticas reales, de situaciones que se presentan en nuestra ciudad todos los días y de las cuales, solemos quejarnos un día sí y otro también. Más que una campaña de segregación, es una campaña didáctica, útil para dramatizar aquellas cosas que como sociedad debemos modificar.

La afición del Atlas, de la cual me da mucho orgullo formar parte, deberá entonces, a partir de ahora, ser congruente. No podrá ni deberá alentar el estereotipo clasista con la que se refiere a la afición de las Chivas; tendrá que evitar gritar en tribuna cánticos ofensivos contra el rebaño. Si le exige al gobierno respeto, tendrá también que ser respetuosa de los adversarios.

Soy atlista de toda la vida. Amo con locura los colores rojinegros. Voy al estadio cada quince días y no me pierdo un juego de visitante; pese a ello, no me sentí ofendido, estereotipado, discriminado o reducido a un vándalo antisocial.

Me ofende que nos estemos transformando en una sociedad de autocensura; me ofende ver que no seamos capaces de distinguir el medio del fin; me ofende que hayamos logrado sacar una pieza de comunicación de circulación, pero mantengamos intactas prácticas que, día con día, joden en serio nuestra calidad de vida.

Hablando de estereotipos, creo que representamos al estereotipo de la ignorancia, la intolerancia y la falta de sentido del humor. 

franklozanodelreal@gmail.com