2014 del cielo al suelo

De un daño a otro

 

El año que termina, bien podría dibujarse como la trayectoria de una flecha: primero, tras el impulso inicial apunta al cielo y asciende vertiginosamente; después tiene un breve periodo de equilibrio tras el cual, finalmente se despeña al suelo.

Si bien, durante los primeros nueve meses del año no hubo un ánimo nacional de optimismo generalizado, en las esferas políticas y en los poderes fácticos se sentía un cierto furor por el éxito político alcanzado con la aprobación del paquete de reformas estructurales propuesto por el Presidente Peña Nieto y avalado por los partidos políticos en el  Pacto por México.

La propaganda internacional del estado logró posicionar a México como una nación en vías de transformación. Pero como toda propaganda, más temprano que tarde terminó por desmoronarse.

A partir de la desaparición de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, se vinieron en cascada una serie de hechos que han mermado el ánimo nacional, golpeado la credibilidad del gobierno y han impactado la economía.

La presión cambiaria, donde el dólar va a la alza. La economía sumó once ajustes del crecimiento, todos a la baja. El desplome de los precios del petróleo, que si bien, ahora no impacta, sí inciden en las posibles inversiones que la reforma energética pretendía impulsar.

La inseguridad galopante, que sigue traduciéndose en miles de muertes violentas a lo largo y ancho del país, sin que exista una respuesta contundente del estado. El fenómeno de las más de 20 mil desapariciones forzadas y la impunidad.

La hoguera de Michoacán que poco a poco vuelve a arder. Con La Tuta libre, mientras están en la cárcel los creadores de las autodefensas, Mireles e Hipólito Mora. El Guerrero negro, más negro que nunca. Al borde de la ingobernabilidad y la desobediencia civil. Que ha provocado un eco de solidaridad inusitado en todo el país, pero que al mismo tiempo ha dado pie a que se siga erosionando el estado de derecho en esta entidad.

Finalmente, el penoso conflicto de interés en que incurrió el Presidente. Una mancha de sospecha se erige sobre Peña Nieto y su gabinete. Es una mancha gigantesca que solo ellos no quieren ver. Que cínicamente intentan borrar, como durante dos años intentaron borrar de la memoria de los mexicanos la violencia y la inseguridad.

2014 cierra en la ignominia, no así los problemas que en él cristalizaron. El próximo año, pinta para ser un puente por el que la indignación cruce intacta y con renovados bríos.

Ojalá así sea.

 

franklozanodelreal@gmail.com