Un buen porro

Fumando es pero

 

Esta semana se dará a conocer el resultado de la consulta popular sobre la regularización de la mariguana en Jalisco. La propuesta de consulta rompe un tabú, ese es su primer gran logro. Emplaza a la sociedad a fijar una postura pública. Abre una fisura en el cerco de mitificaciones, estigmas y prejuicios con que históricamente se ha juzgado a los usuarios de la mariguana, no sólo en Jalisco, sino en todo México.

Si bien, la apuesta actual pone el acento en dos aspectos —el uso medicinal y la portación—, puede dar pie a que, a mediano plazo, se pongan sobre la mesa el resto de temas imbricados en torno a la mariguana. Lo que se plantea regular es limitado, y difícilmente trastocará el mercado ilegal.

Una apuesta de fondo, buscaría regular su comercialización general y su consumo. Debería reconocer el uso recreacional, así como el médico, y generalizar el acceso, tanto al cultivo personal, como al consumo de quien desee hacerlo, como en el caso de Uruguay.

En dicho país, será el estado el responsable de producir la mariguana que se venderá en las farmacias. Permite a los habitantes cultivar hasta seis matas. Regula la cantidad de mariguana que se puede suministrar médicamente y la que puede portar un usuario recreacional. Alinea a la ley general del tabaco, las prohibiciones respecto a dónde sí y dónde no se puede consumir. Establece controles de tránsito, como los que se usan en el alcoholímetro, para inhibir que las personas manejen pachecos y para multar a quien así lo haga.

De igual forma, la mariguana tiene un impuesto y hay un régimen especial en el que, ciertos usuarios, pueden deducir el IVA. En su conjunto, la República Oriental del Uruguay tiene menos población que Jalisco, y quizá también menos territorio ¿no podremos los jaliscienses ir a fondo en esta materia?

Hasta el corte del día sábado, habían participado poco más de 9 mil jaliscienses. Hasta ese día, la mayoría daba su voto a favor de la regulación del uso medicinal, y en contra de incrementar los gramos de posesión de mariguana.

Quizá la votación termine reflejando nuestra idiosincrasia local. Estar a favor del uso medicinal presupone una cierta conmiseración, una suerte de compasión por el otro, pero ¡ah! No se trate de diversión, recreación, ocio, convivencia o mero divertimento —cosa que implica incrementar la portación de hierba— porque nos brota del más oscuro fondo  de nuestro ser, el terrible conservador que los jaliscienses llevamos dentro; cosa que, dicho sea de paso, se cura fumándose un buen porro.

 

franklozanodelreal@gmail.com