La Villa de la discordia

De la Villa solo quedaron
los villanos

 

La actual incertidumbre por la que pasa el futuro de la Villa Panamericana en el bajío, es entre otras cosas, consecuencia de la mezquindad y de la falta de visión de quienes en el año 2008 descarrilaron el proyecto original de construir la Villa Panamericana en torno al Parque Alameda, comenzado por el titular de la ODEPA, Mario Vázquez Raña.

¿Dónde están hoy esos opositores? Callados, cruzados de brazos y quizá disfrutando que la bolita le esté tronando a otros. Mientras ellos callan, el centro de la ciudad es un cochinero; hoy existe más comercio ambulante que nunca, el proyecto de la Ciudad Creativa Digital suma años vendiendo piñas y el tan cacareado proyecto de repoblamiento nomás no arranca.

Por otra parte, el ejecutivo del Estado no sabe qué hacer con la Villa en su ubicación actual en el bajío. No ha habido una posición clara que desmienta los estudios de impacto ambiental que presenta la Villa en la zona más importante que tiene la ciudad en término de recargas de agua. El Ayuntamiento de Zapopan, ni pío dice. La deuda por la construcción crece y el recurso de mantenimiento del fideicomiso se acaba.

Hasta ahora, hay puras ocurrencias respecto al uso que debe tener el inmueble. No hay asomo de un debate. Mientras tanto, los mercenarios se afilan las garras. Disfrazan de solución académica lo que a la luz de colonos y organizaciones no gubernamentales, e incluso de estudiantes universitarios, sería perpetuar un crimen ambiental.

Lejos de fungir como un legitimador social de la decisiones del gobierno, la Universidad de Guadalajara debería aportar lo mejor que tiene de sí, que son sus investigadores, para propiciar una decisión documentada, soportada en datos, respecto a lo que debe ocurrir con la Villa Panamericana.

Resulta sospechoso que la universidad salga en defensa del inmueble, una defensa por demás tácita, cuando alumnos del CUCBA han realizado estudios que evidencian el grave riesgo que significa para esta zona cualquier tipo de construcción, incluido el estadio Omnilife.

Ojalá y que, a diferencia de Temaca, donde el gobernador fijó una postura en contra de la inundación del Temacapulín, de la que posteriormente se desentendió, en el caso de la Villa Panamericana no adopte el mismo modelo: el de decir una cosa para luego, lavarse las manos.

Jalisco no puede estar a expensas de que terceros tomen las decisiones, tampoco puede permitir que esas decisiones carezcan de datos, ni que se den en función de privilegiar a grupos de poder.

franklozanodelreal@gmail.com