Vega Pámanes: vergüenza

Vega Pámanes era consciente de su pasado y aun así aceptó ser magistrado estatal, y posteriormente, presidente del Supremo Tribunal de Justicia del estado. Eso lo convierte en mentiroso y tramposo. Si aceptó los cargos, fue porque sabía que contaba con un sistema de protección política.

Su épica carrera se parece a una trama de película. De mal estudiante a ladronzuelo que provoca un accidente mortal, pistolero que se enfrenta a policías judiciales, ¡Director de Seguridad Pública en Puerto Vallarta!, luego magistrado para, finalmente, convertirse en Presidente de uno de los poderes más importantes en el estado.

La lógica de los poderosos es clara. Eligen a alguien con una mancha, alguien que en determinado momento, pueda ser chantajeado para que responda a sus intereses ¿para qué elegir a alguien intachable, o a un incorruptible? Con ellos se corre el riesgo de que se salgan del huacal.

La situación es tan grave e inverosímil que termina por volverse cómica. Resulta inevitable asociar el nombre de Vega Pámanes y sus promotores a los niveles de impunidad que se registran en Jalisco y en México. Le da sustento a los dichos populares que afirman el vínculo entre el poder político y la mafia, sea cual sea. Confirma la vergonzosa condición que impera en nuestro estado, en cuando a la politización de la justicia y también su judialización. De paso, exhibe al poder legislativo como una pantomima de poder, como una entidad integrada por levanta dedos. Pone de manifiesto que los procesos para elegir jueces, magistrados y demás actores, son una simulación o bien, que no se realizan con seriedad y profesionalismo. Confirma que el PRI es un partido sin escrúpulos y sin ética, capaz de encumbrar a ladronzuelos que defienden a otros ladronzuelos. Qué vergüenza.

El Congreso del estado y la Fiscalía tienen la obligación de llegar a fondo en este asunto. Vega Pámanes es solo la cara fea de un monstruo cuyo desfiguro ni siquiera imaginamos. Si todos los actores políticos de Jalisco no entienden la inmensa fractura, la enorme sacudida que supone lo dado a conocer por el periódico Mural, no sólo estamos perdidos, estamos condenados.

Si en vez de ir a fondo, comienzan a distraer a la opinión pública intentando desprestigiar a otros políticos, o filtrando información intrascendente, confirmarán que no les interesa hacer las cosas bien. Que lo único que quieren es que llegue al sistema judicial un nuevo títere y que su gran simulación llamada justicia, permanezca como hoy está, con un 98 por ciento de impunidad.

Qué vergüenza. 

franklozanodelreal@gmail.com