Temporada de consultas

La política es un gran teatro y la democracia solo es uno de sus episodios. Actualmente en nuestro país tanto en el plano federal como en el local se realizan distintos procesos de consulta.

Está la consulta sobre el petróleo, encabezada por el PRD. La del salario mínimo, por el PAN. La consulta sobre los diputados plurinominales, del PRI y en Jalisco, sobre la despenalización de la mariguana.

El lugar común que tienen todas estas iniciativas, es la reducción de un instrumento democrático, a una táctica electorera. Los partidos convierten una herramienta democrática en una pieza de golpeteo.

La noción de legitimidad que se supone debe aportar la participación ciudadana, se diluye en operaciones políticas calculadas, hechas a la medida de las bases clientelares y las militancias.

La exposición de los temas y su difusión le dan vigencia mediática a unos y otros, les permiten salir  tocar puertas, hacer campaña. Pero no nos hagamos tontos, son las primeras jugadas de la lucha electoral del año 2015.

En el tablero de guerra, la persona-elector, es un peón de una estrategia que consiste en debilitar al oponente. No importa que el tema que se impulse, por su obviedad, termine siendo poco serio, como lo es el del salario mínimo. No importa que se trate de una batalla perdida, como lo es la del petróleo. No importa que se trate de una previsión electoral, como la del PRI, que intenta anticiparse a una elección intermedia complicada para su partido.

El único tema novedoso es el que promueve el PRD Jalisco con la consulta para despenalizar el uso de la mariguana: por polémico, porque tiene un carácter simbólico importante y porque no da votos, al contrario, los quita. 

En la teoría, la consulta pública vendría a ser un mecanismo de participación ciudadana en el que los ciudadanos resultan vitales para construir una agenda, impulsar temas o para la toma de decisiones. No obstante, en las circunstancias políticas actuales, las consultas ciudadanas son tomaduras de pelo.

A este paso, el concepto de consulta pública terminará tan prostituido como hoy lo está el de lo ciudadano; como lo está la transparencia; como lo está el de lo ambiental; como está el de revolución, por citar algunos.

Y un instrumento que debió prosperar de abajo para arriba, se invierte: ahora, las élites gobernantes y la clase política usarán las figuras democráticas y a los ciudadanos para sus fines políticos. Y los ciudadanos seguiremos en medio, como testigos incómodos de un teatro del absurdo.

 

franklozanodelreal@gmail.com