Recuento del proceso electoral

Ejerza su veto nulo

 

Quedan pocos días para que terminen las campañas. Hemos asistido a un proceso electoral inundado de guerra sucia. Fuimos testigos de todo tipo de propuestas, algunas con más visión que otras. También vimos una andanada de ocurrencias que confirman una tendencia nociva a transformar a los gobiernos municipales en agencias asistenciales, y no en instituciones que gestionen el desarrollo.

De hoy al miércoles, es de esperar que los paladines de la guerra sucia intenten dar nuevos golpes para consolidar sus posiciones o para mermar las ventajas de sus adversarios.

Hemos visto un comportamiento asimétrico en los medios de comunicación, que, en algunos casos, rayan en la sospecha. Hemos visto a un árbitro electoral mesurado, de bajo perfil, que pareciera estar más dedicado a administrar los tiempos, que ha conducir el proceso mismo. Las redes sociales han sido escenario de un debate entre los que piden votar, los que piden ejercer el voto útil y los que de plano, llaman a no votar.

Durante la elección, Jalisco vivió episodios de inseguridad como nunca antes habían ocurrido. Matanzas y enfrentamientos han marcado un antes y un después en la historia de los procesos electorales.

En estos poco más de cincuenta días de campaña vimos cosas inverosímiles, como a un Magistrado invitando a violar la ley. Y vimos también que nada pasó.

Vimos cosas extraordinarias, como la consolidación de una candidatura ciudadana que ha sorprendido a propios y extraños por su frescura, por su originalidad y su congruencia.

Independientemente del resultado final, Pedro Kumamoto nos demuestra que los muros pueden caer.

También observamos la vileza con la que se puede conducir un poder. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en la mesa, invalidó la decisión tomada por el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco, que, desde la legalidad y el apego a las reglas establecidas en la ley, impidió la candidatura de Guillermo Cienfuegos, simple y llanamente, por no cumplir los requisitos establecidos por ley.

¿Para qué queremos una ley, unas reglas, unos requisitos y una autoridad electoral, si en la mesa, un tribunal puede decidir quién participa en una elección?

Lo hecho por el TEPJF es absurdo y estúpido. Nos hace recordar las palabras del Magistrado Leonel Sandoval, padre del gobernador y jefe de facto de las campañas del PRI en Jalisco, cuando, con extraordinaria firmeza sugirió que el tribunal era un aliado del PRI.

Dicha estupidez nos costará a los contribuyentes 2 millones de pesos más. El costo para nuestra democracia será incalculable. Ojalá el próximo domingo pierda el autoritarismo y ganen los ciudadanos.   

 

franklozanodelreal@gmail.com