¿Planillas o planas?

¿Qué es el regidor? Salvo honrosas excepciones, se trata de un ente anodino, una suerte de espectro que ocupa una oficina, ostentando una representación política, más que ciudadana.

Las planillas de regidores se conforman bajo una lógica perversa, o sirven para ganar votos en los procesos internos, o bien, para ganar votos en las campañas. De tal suerte que, para pasar de precandidatos a candidatos, los interesados en ser postulados a presidentes municipales, hacen de la conformación de las planillas a regidores unos verdaderos bodrios.

Luego, cuando los bodrios comienzan a hacer estupideces, los ya presidentes en funciones, dirán, “que se los impusieron”. Nadie, ni el partido, ni el alcalde, se hará cargo de lo que suceda. Pero mientras no pase nada, presumirán de la gran gobernabilidad que hay al interior del Ayuntamiento.

Las planillas de regidores deberían formarse pensando en el mejor gobierno posible. Los listados de candidatos a regidor y de suplente, deberían estar integrados por especialistas en los temas de gobierno municipal, que sean capaces de traducir, en reglamentos y ordenamientos municipales, los problemas del municipio; que tengan los conocimientos técnicos que les permitan dialogar con la parte ejecutiva del gobierno; que tengan la capacidad de deliberar y sustentar sus posiciones, a favor, o en contra, de cualquier iniciativa.

Por el contrario, pasan administraciones y los cargos de regidor suelen ser ocupados por vividores que le garantizan al primer edil un voto ciego. Al regidor nadie le pide cuentas, es una suerte de príncipe que hace lo que quiere con su tiempo.

La pregunta es: ¿Por qué en las reformas políticas nadie le ha metido mano a esta figura? ¿No valdría la pena revisar la forma en que se integran las planillas, desde el número de regidores, al diseño de un sistema de medición del desempeño de los ediles, —basado en productividad y resultados para determinar sus sueldos—, y establecer los perfiles que deben ocupar las distintas comisiones?

A partir de este año, los regidores que lleguen al Ayuntamiento tendrán la posibilidad de reelegirse y ese es un motivo suficiente para intentar acotar y limitar la llegada y permanencia de tanto papanatas.

Aterra la sola idea de tener que votar por esas rémoras disfrazadas de representantes populares, de esa sarta de “gestores” que lo único que hacen es tramitar descuentos a infracciones, o acelerar la entrega de licencias para sus amigos.

El municipio es el pilar de todo, vale la pena que dicho pilar esté sólidamente conformado, usted decide si vota por una planilla bien conformada o por una plana.

 

franklozanodelreal@gmail.com