Paro nacional

Hay que hacerle un paro al país

 

El próximo 20 de Noviembre se ha convocado a un paro nacional. La coincidencia con la conmemoración de la revolución mexicana es de un simbolismo hermoso, casi mágico. Ese día, se podrá medir hasta dónde podemos llevar la exigencia de un cambio radical, pero pacífico, del rumbo que ha tomado el país.

Si bien, el imán que en estos meses atrae a los mexicanos, tiene que ver con la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, a ello le podemos sumar la falta de crecimiento económico, el incremento brutal de los precios del gas, de la gasolina y de la energía eléctrica, y por supuesto, la tomadura de pelo que la Presidencia de la República nos quiere gastar, relacionado al escándalo de la mansión de 86 millones de pesos, propiedad de Angélica Rivera.

Es justo y necesario que los mexicanos hagamos visible nuestro enojo. Es justo porque el gobierno federal le ha apostado a construir un país de ficción. Por un lado, construyeron una narrativa en el exterior, que les permitiera subastar los recursos nacionales y por el otro, dejaron que el México real siguiera su curso.

Ese México real, que desprecian, que no quieren ver, del que no quieren que nadie se entere, les está regresando con creces una dosis de realidad. No es el México de los discursos en las giras. No es el México que solo habita en la cabeza de Videgaray, es el México agraviado por la delincuencia, extorsionado, asesinado, desaparecido, calcinado, levantado; el México de los sueldos miserables y de la desigualdad.

Ahora, en su nueva narrativa, el Gobierno y sus aliados buscarán imponer otra ficción; una donde la protesta es sinónimo de violencia, de crisis económica e intolerancia. Sin duda, veremos a los agentes del gobierno operar para desacreditar esta expresión ciudadana. Pero ojo, eso también se va a revertir. 

Hay que luchar contra esta visión, surgida del clasismo y del desprecio al pueblo. Y se lucha concientizando al otro, sensibilizando, haciéndole ver, porque ese es justamente, el arma del gobierno: hacer que los invisibles permanezcan como tales.

Este 20 de noviembre, más que el día de la Revolución Mexicana, será el día que los invisibles se harán visibles. Ese día también habrá quienes intentarán boicotear mediante la violencia las expresiones genuinas de hartazgo.

Del Paro, habrá que pasar a la acción política y no solo al frenetismo simplista de la revancha. Tenemos país, tenemos futuro y tenemos de dónde construir una agenda nacional desde las bases.

Hagámonos el paro.

 

franklozanodelreal@gmail.com