Más PAN y menos migajas

Se acabó el PAN, no las tortillas.

El Partido Acción Nacional está perdido y al parecer, no se quiere hallar. Ha pasado más de un año desde que entregó el poder y durante ese tiempo no ha dado señales de entender la gravedad de la situación por la que pasa.

Pasó de ser un partido con identidad y discurso, a ser un partido reaccionario y hueco. Perdió una gran parte de sus militantes. No marca agenda, se arrima a la del PRI. Actúa por coyuntura y no por visión. Vive en una suerte de existencialismo, como si no hubiera un mañana, y en ese comportamiento, pierde una oportunidad de oro para replantearse como partido político, y no como un consorcio o un corporativo de intereses inmediatos.

El artífice de todo esto es su actual presidente, Gustavo Madero. El líder que debió aprovechar el tiempo en promover una reflexión profunda, seria y crítica sobre la tragedia del PAN, se dedicó a negociar con el PRI una agenda legislativa de dudosas repercusiones para el país.

El hombre que debió encabezar la recuperación del PAN como opción política, se dedicó a fortalecer su estructura para garantizar su permanencia en la presidencia de su partido, muy a pesar del estrepitoso fracaso electoral del año 2012.

El hombre que estaba llamado a poner orden en una institución en desgracia, solapó la corrupción y los moches entre legisladores de su bancada hacia estados y municipios, y usó su posición en el Senado para golpear a sus oponentes.

Hoy, ese hombre dice ser la mejor opción para los panistas. Para demostrarlo, promueve la guerra sucia contra su adversario, Ernesto Cordero, a través de videos y cuentas pagadas en la red social Facebook.

Lo mejor que le podría pasar al PAN es que Madero no llegue. Después de esto, lo mejor sería que pierda más elecciones y toquen fondo. El PAN que muchos conocimos era un PAN que se hizo desde las convicciones y las ideas. Que buscaba el cambio en la sociedad y en los ciudadanos. Que veía en el poder una herramienta de transformación social.

No es el PAN que expulsa a sus miembros para censurarlos, como recientemente pasó aquí en Jalisco con el Diputado Ricardo Rodríguez. El PAN debe perder la prisa por recuperar el poder, con eso ganará profundidad. La próxima dirigencia del PAN, debe ser una dirigencia de transición, que entienda que los procesos de reconstrucción deben llevarse fondo.

Para poder reconciliarse con los mexicanos, hace falta más PAN y menos migajas.

franklozanodelreal@gmail.com