Entre Kumamoto y un Payaso

¿En qué se parecen Pedro Kumamoto y Guillermo Cienfuegos? En que ambos son ciudadanos en pleno ejercicio de sus derechos políticos. Nada más, pero también, nada menos. A partir de ese derecho que otorga la ley, comienza un abismo.

No se trata de un abismo ficticio, es un abismo repleto de diferencias, mismas que no hay que dejar de ventilar. Se trata de diferencias éticas, de preparación e incluso, me permito afirmarlo, de motivos de fondo.

La exigencia que nos plantean las candidaturas ciudadanas, además de ampliar la base de representatividad, es, entre otras cosas, elevar el nivel de la democracia y mejorar los perfiles de los candidatos.

Pedro cuenta con muchos activos, de entrada podemos decir que goza de una ética personal probada, que le ha permitido formar parte del Observatorio Jalisco Cómo Vamos. En segundo lugar posee una formación académica sólida y un liderazgo con jóvenes universitarios que le permitió presidir la Asociación Estudiantil del ITESO; y finalmente, un discurso fresco y esperanzador para la democracia.

En contraste, el gran activo del Payaso consiste en ser una figura pública, pero ¿de qué calidad? Se trata de una figura pública que surge de la cloaca cultural llamada Televisa. Su programa de entretenimiento revela la pobreza mental del que pretende ser candidato a Presidente Municipal de Guadalajara. El lucro con la pobreza, la discriminación, el machismo y la cosificación de las mujeres son alguno de los atributos que rigen la agenda de contenidos del asqueroso show del Payaso y su tarado vástago.

Con Cienfuegos no podemos tener piedad, ni consideración. Su participación en el proceso electoral es una ofensa a los votantes y a la democracia. Su sola presencia irrita, envilece y banaliza la política. Este sujeto no goza ni de credibilidad, ni de transparencia. Su comportamiento frente a los medios, como el acusar a un reportero de “pagado” exhibe su agenda oculta. Al parecer, además de payaso, Cienfuegos es un títere.

La buena noticia es, que, en lo general, en Jalisco se registraron 25 aspirantes y un idiota (el Payaso) como precandidatos independientes. Les toca picar piedra. Les toca ser los pioneros de un esquema que quizá comience a rendir frutos a corto plazo.

Como todo proyecto y como toda apuesta, las candidaturas independientes tardarán un tiempo en implantarse y ser parte activa de nuestra cultura democrática. Mientras eso sucede, hay que cuidar este logro ciudadano de arribistas sin escrúpulos.

La presencia de personas Pedro Kumamoto, me hacen pensar que arrancamos bien, en cambio la presencia del Payaso, es un llamado a estar alertas.

 

franklozanodelreal@gmail.com