Expropiación

La medida más urgente para defender el Bosque de Los Colomos y a toda la Zona Metropolitana de Guadalajara, es desaparecer al TAE. Muchas gracias. Así debería terminar esta colaboración. Pero no. La falta de escrúpulos de algunos desarrolladores inmobiliarios no se puede soslayar. Hay que incluirlos. Gracias.

No obstante, también hay que señalar la debilidad institucional de los ayuntamientos de Zapopan y Guadalajara, que los últimos 30 años permitieron que poco a poco, esta zona de producción de agua, fuera lentamente invadida.

Los Colomos son un bien público y como tal, deben ser recuperados. La estrategia de colectar firmas para interponer un amparo que frene momentáneamente la edificación de un fraccionamiento, huele más a campaña política, que a una medida de fondo. Declaraciones despampanantes, fotos en pose seria, secretarios de gobierno en mezclilla y manga arremangada o el show patriótico de atender un módulo, sólo persiguen el lucro político.

La palabra clave es expropiación. Sí, esa palabra que, de solo ponerla en la boca, aterra a algunos. El gobierno tiene en la figura de la expropiación la salida al problema. Tiene la facultad legal para hacerlo y está moralmente obligado a usar dicha prerrogativa porque lo que está en juego, no es una fracción de tierra, es una pieza fundamental para la viabilidad a futuro de la ciudad.

Incluso, ya entrados en materia, la coyuntura invita a pensar con seriedad en armar una estrategia de expropiaciones de gran calado, que salvaguarden el sistema ambiental de la Zona Metropolitana de Guadalajara: el Bosque de la Primavera, la Barranca de Huentitán y por supuesto, Los Colomos. De igual forma, se deben impulsar declaratorias para proteger, por ejemplo, la Montaña del Cuale, hasta su límite en Puerto Vallarta.

Otra institución importante para generar certidumbre y sobre todo, las reglas de un crecimiento ordenado, es el Instituto Metropolitano de Planeación. En la medida en que este organismo acelere los trabajos de actualización del plan de ordenamiento ecológico territorial de la Zona Metropolitana de Guadalajara, se comenzará a invertir la lógica perversa que hoy prevalece, la del dinero y la discrecionalidad. Lo mismo, el Código Urbano. Una vez que este instrumento vuelva de la tumba, será otra pieza más en el esquema de un mejor desarrollo de la ciudad.

Recabar firmas sirve para medir la temperatura social y para crear una red de conciencia. El amparo podría hacer que las partes ganen tiempo y reflectores, pero no resolverán el tema de fondo. Así que, ya no jueguen al tío Lolo. Que se fajen los pantalones y se pongan a expropiar.

 

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