Contradicciones e ironías

El tulipán pan y albino vino

 

La historia reciente de Michoacán es un cúmulo de contradicciones e ironías. La ausencia alevosa del gobierno federal, que durante un año fingió que nada pasaba en ese estado y de pronto, instala en el trono a un embajador plenipotenciario.

La simulación del gobierno estatal local, que duró años con un mandatario enfermo y un Secretario de Gobierno que jugaba para Los Templarios. La penetración del crimen organizado en las estructuras de gobiernos municipales, con La Tuta apareciendo en videos hablando de política; con Los Templarios controlando la nómina de seguridad de varios municipios, son parte de un rompecabezas bizarro en el que cualquier pieza que se ponga, lejos de encajar, desajusta todo.

La detención del Doctor José Manuel Mireles es una de esas piezas que no encaja. Cuesta trabajo entender el por qué de ella, toda vez que, en algún momento, el propio gobierno federal elevó al hoy detenido, a un plano privilegiado como su interlocutor y, en cierto sentido, como un aliado.

Cuesta trabajo cuando el gobierno federal le ofreció a este hombre un salvoconducto para normalizar la actividad de las autodefensas, invitándolos a formar parte de la policía rural.

Cuesta más trabajo entender la detención cuando los motivos de la lucha del Doctor Mireles y de miles de michoacanos, ha sido la de paliar, precisamente, la ausencia del Estado, la ausencia de la ley y la ausencia del más elemental de los derechos: la seguridad.

El mismo estado que no ha sido capaz de garantizar ese derecho, encarcela a la persona que motivó a otros a seguirlo en una lucha desigual contra un grupo delictivo que ha matado, secuestrado y extorsionado a miles de personas.

Resulta irónico que al hombre que luchó por liberar municipios de la garra del crimen, termine encarcelado y que su contraparte, La Tuta, siga libre. El mensaje que manda el gobierno federal es confuso y desafortunado. Por una parte, es que tolerará lo ilegal —las autodefensas— mientras le sirvan, pero en el momento en que no se alineen, irán contra ellos. Por otra parte, dejan ver cuál es su prioridad, y en esa prioridad no está el líder de los templarios.

Al parecer, al gobierno federal, el rompecabezas se le está convirtiendo en un laberinto. Ya no se trata de encontrar piezas, sino salidas. El problema es que los laberintos están llenos de salidas falsas. Detener a un aliado y a un hombre que dio la cara por la gente, me parece, es una de ellas.

 

franklozanodelreal@gmail.com