"El Chapo": desconfianza

Estoy agotado, dijo el producto

 

Joaquín Guzmán Loera es un criminal. El Cártel de Sinaloa es responsable de un número indeterminado de asesinatos que fácilmente pudiera cifrarse en miles, acumulados durante las décadas que lleva operando. Este grupo delictivo se convirtió también en un grupo económico poderoso que llevó a la revista Forbes a calcular la fortuna personal del Chapo, en más de mil millones de dólares. El dinero obtenido por la venta de drogas genera empleos formales y mueve una parte de la economía nacional, gracias al lavado de dinero.

La cuestión es: ¿Por qué el mexicano reacciona como reacciona ante la detención de un delincuente? ¿Por qué el mexicano tiene prisa por dudar, por descalificar, por explicar desde la sospecha todo? Al parecer, por desconfianza.

La medida tomada por el gobierno federal para rescatar Michoacán, fue cuestionada, como cuestionada fue la inacción con que se mantuvo durante un año respecto al inminente conflicto que se estaba gestando.

El paquete de reformas recientemente aprobadas, no generó consensos sociales, ni comunicó el tipo de país que se quiere construir, hacia dónde se le quiere llevar, cómo y cuándo.

Hace años, cuando el Chapo se fugó de Puente Grande, todo el mundo sospechó del gobierno. Ahora que lo reaprenden, también. ¿Qué nos dice todo esto? Que la verdadera, fría y aterradora noticia no es la detención de un criminal, es nuestra reacción, una que revela la profunda fractura que existe en la confianza de los mexicanos respecto a sus autoridades; revela el profundo escepticismo que tenemos respecto a nuestro presente y una especie de resignación respecto al futuro.

Bajo esa circunstancia, no hay ni habrá logros de gobierno genuinos, aunque lo sean; pero más grave aún, no habrá desarrollo. La confianza permite establecer horizontes conjuntos y consensos amplios. La confianza construye democracia y estado de derecho, la desconfianza autodefensas, ilegalidad e informalidad en todas sus acepciones.

En este marco se está empujando el debate de la legalización de la mariguana. En Jalisco, el Fiscal General ya dijo que no. El debate se debe dar, con él, sin él o a pesar de él. Lo cierto es que es un tema que puede abonar a construir confianza, pero también, es un tema que si no se legisla adecuadamente, será una payasada.

El país está ante la oportunidad de resolver un problema y caminar hacia la construcción de una sociedad más libre, mientras llegamos ahí, yo sí celebro el arresto del Chapo.

franklozanodelreal@gmail.com