Los comunes y el Cañón de Fernández

Creemos que en el mundo hay lo público y lo privado. Lo que es del gobierno y lo que es de los particulares. El mundo no es así. Hay un tipo de propiedad y de gestión común. Pongo de ejemplo el lenguaje que usamos. Un instrumento de creación colectiva, de gestión colectiva y de transformación colectiva. Usado libre y gratuitamente por mí para escribir y por usted para leer y para comentar.El campo antiguamente era de propiedad y gestión comunitaria.

No había ejidos, ni haciendas ni pequeñas propiedades. No me refiero a los tiempos pre-agrícolas cuando no existía relación de propiedad entre los humanos y el territorio. Nuestra especie se reducía a pequeñas bandas que deambulaban al ritmo de los fenómenos naturales como la migración de las bestias o las lluvias.Hoy en día el territorio se divide en propiedad privada, ejidal, comunitaria y terrenos nacionales.

Tenemos también regímenes de epi-propiedad -si me permiten el término- como las áreas naturales protegidas o ANPs. En un ANP no se da una modificación perse de la propiedad. Lo privado sigue siendo privado, lo ejidal, ejidal y lo comunitario, comunitario. Pero en una ANP hay reglas para que la relación entre los dueños y el territorio se dé  y así conservar los ecosistemas y los múltiples servicios que dan a toda la población.

En todo el territorio, no sólo en las áreas protegidas, aparecen, en las orillas de los ríos, los terrenos nacionales o federales. Son propiedad de la nación, es decir suyos y míos, gestionados en nuestro nombre por la Comisión Nacional del Agua. Esos terrenos federales pueden ser concesionados a particulares para que ahí realicen actividades bajo ciertas reglas. Destaca la regla de no erigir construcciones permanentes.

Los ríos suelen tener crecidas de vez en vez y esas construcciones serían destruidas eventualmente. Además, si la concesión se encuentra en un área natural protegida, una construcción permanente introduce perturbaciones al ecosistema que se pretende proteger.

Bardas y otras barreras, suelos compactados, esteros desecados, arboledas taladas, flora y fauna exótica. Esos procesos están ocurriendo en el Cañón de Fernández, violando reglamentos y leyes de manera flagrante. Todo por la soberbia que da la riqueza y la creencia de que el dinero todo lo doblega. 


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