Saltiyork

No tengo la menor idea de quién o cuándo se acuñó el ingenioso nombre que liga a la capital de Coahuila con la Urbe de Hierro, o como la llaman los clásicos, la Gran Manzana. Pero es obvio que el lugar de la ocurrencia de llamar a Saltillo Saltiyork debió ser esa misma ciudad. No hay de otra, así haya sido acuñada por pretensión o por menosprecio, en Saltillo tuvo que ser.Me viene a la mente esta ocurrencia por el contraste entre las actuaciones recientes de los gobernadores de Coahuila y de Nueva York en el caso de la explotación del gas de esquisto, gas de pizarra, gas de lutitas o gas shale, ese gas que se encuentra escondido en las grietas de las rocas profundas. Un gas que debe extraerse con métodos que datan de la década de los cuarenta del siglo pasado pero que no se había usado por peligroso y por caro: la facturación hidráulica o fracking.Toda la maquinaria del estado -con E mayúscula- fue echada a funcionar con toda su potencia para sacar adelante la reforma energética necesaria para que esta técnica -el fracking- y la extracción de petróleo en aguas profundas pudieran hacerse en México. Había que darle entrada a la inversión extranjera pues aparentemente Petróleos Mexicanos no tiene el personal, la infraestructura, el conocimiento o la capacidad financiera para emprender estos dos peligrosísimos métodos de extracción de hidrocarburos: el fracking y la extracción en aguas profundas. Ojo, el superlativo no lo pongo con el fin de exagerar. Continuar con la extracción de combustibles fósiles, por cualquier método, en un planeta desestabilizado climáticamente es ya una conducta que pone en riesgo ni más ni menos que el futuro de nuestra civilización. El superlativo lo pongo pues el fracking ha dado ya ejemplos de una destrucción sin orilla que incluye agua flamable y comunidades envenenadas. La extracción de petróleo en aguas profundas es lo que nos dió la tragedia del Deepwater Horizon en 2010 causando vastos daños a la ecología del Golfo de México. Continuar sacando gas, petróleo o carbón es una irresponsabilidad mayúscula. Hacerlo mediante estas dos técnicas es verdaderamente demencial. Pero nunca olvidemos que el estado mexicano cambió la constitución para permitirlas, anteponiendo los intereses de las corporaciones extranjeras a su responsabilidad suprema de velar por el bienestar del pueblo de México.Vuelvo a la conexión de asuntos tan serios como el cambio climático y la explotación del gas shale con la gracejada de Saltiyork por dos acciones que los gobiernos de Nueva York y de Coahuila iniciaron en direcciones diametralmente opuestas con una separación de apenas semanas. Por una parte el gobierno coahuilense lanzó su nueva imagen institucional del “Estado con energía” en un obvio guiño a la inminente transformación del norte de Coahuila en la nueva zona de gas y petróleo shale de México. Por otra parte, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, anunció la prohibición de la técnica del fracking en su territorio por razones ambientales y de salud pública uniéndose así a Francia, Bulgaria y varias regiones alemanas y españolas que también han prohibido o intentan prohibir, por los mismos motivos ambientales y de salud, el fracking en sus territorios.Es legítima sin duda la aspiración de mejores ingresos y empleos para Coahuila, pero esta aspiración debe ponderarse cuidadosamente si esos ingresos y esos empleos llegan de la mano de la explotación gasera y petrolera. El fraccionamiento del hábitat por caminos y obras, la expulsión de los residentes locales ante la súbita inflación y la inesperada carestía, el desgarre del tejido social con la aparición de la prostitución y las drogas que siempre acompañan al boom petrolero, el agotamiento y el envenenamiento del agua subterránea, la emisión y los derrames de líquidos y gases cancerígenos claramente inclinan la balanza del lado de la exclusión de estas industrias no sólo de Coahuila sino de todos los estados y de todos los países. Por ahora parecemos entrar en una pausa. Finalmente, por una cortesía del mercado, parece haberse pospuesto el tsunami petrolero prometido. El derrumbe mundial de los precios de los hidrocarburos desalientan a las inversiones en técnicas tan caras como el fracking y la extracción en aguas profundas. Pero el mercado va a cambiar y con ese cambio la amenaza volverá. ¿Es mucho pedir que usemos esta pausa para ponderar y debatir, para intentar ser precavidos? El futuro de las y los coahuilenses creo que lo demanda. Y lo exige un planeta sumido en el desbarajuste climático. 


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