Razonamiento y políticas públicas

Un estudio reciente, de Gu y colaboradores, de la Universidad de Columbia, publicado en la revista Injury Prevention, encontró que la inversión en ciclovías es altamente rentable. En Nueva York, por cada milla de ciclovía construida, la cantidad de ciclistas aumenta un 0.4% y este aumento de ciclistas reduce el número de coches lo que disminuye la contaminación del aire y el tiempo perdido en embotellamientos. Los beneficios a la salud de todos los habitantes de la ciudad aumentan.


Curiosamente estos beneficios por el fomento a la movilidad ciclista resultaron ligeramente mayores entre quienes no se movían en bici que entre los ciclistas. Un nuevo ciclista gana 0.033 años de vida de calidad (un indicador económico estandarizado) por cada año que pedalea. Al mismo tiempo, la población neoyorquina en general gana 0.047 años de vida de calidad por la reducción de la contaminación del aire.


Incrementar el número de ciclistas, a través de la inversión en ciclovías, beneficia la salud de toda la población y no solamente de quienes pedalean. Cada año de vida de calidad añadido le costó a la ciudad 1,297 dólares. Esto es una verdadera ganga. En comparación el tratamiento y prevención del VIH/SIDA cuesta 50 mil dólares por año de vida de calidad añadido. Invertir en ciclovías es quizá una de las maneras más baratas de mantener la salud de la población.


La conclusión de este estudio es que “la inversión en ciclovías es una medida excepcionalmente eficaz y barata porque incide simultáneamente en múltiples problemas de salud pública. La inversión en ciclovías es una forma más económica que la mayoría de las estrategias de prevención usadas hoy en día”.


Si a esto le sumamos que a mayor número de ciclistas, menor número de muertes y lesiones de ciclistas, peatones y automovilistas, cabe preguntarse por qué la exigencia de una mayor y mejor infraestructura ciclista no hace mella en los oídos de nuestras autoridades. Pero también cabe preguntarnos por qué no somos más ciudadanos, ciclistas o no, que enarbolemos esta exigencia.


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