Presas

Recientemente, la organización International Rivers difundió una reseña de Peter Bosshard sobre las doce presas que cambiaron al mundo. Las presas, sin duda,  son la expresión concreta de la arrogancia humana. Son estructuras que han cambiado la cara del planeta: generan un sexto de la electricidad e irrigan un séptimo de sus cultivos. Han inundado tierras del tamaño de California, desplazado una población como la de Alemania y convertido reservas de agua pura, como nuestros ríos y acuíferos laguneros, en ecosistemas amenazados. Han redistribuido el peso planetario al grado de alterar perceptiblemente la duración del día.Bosshard pasa revista a presas eminentes como la Hoover, que hizo posible el paraíso artificial de Las Vegas y destruyó al otro gran río de Norteamérica: el Colorado. Hoy, el cambio climático está afectando gravemente su capacidad de almacenar agua y de generar electricidad. En su artículo, no se olvida de otras presas como la de Kariba en el río Zambezi en Sudáfrica que expulsó de sus hogares a 57,000 personas que quedaron condenadas a la pobreza. O la presa Chixoy en Guatemala que fue rechazada por las comunidades que se verían inundadas por su construcción. Siendo 1982 y siendo Guatemala, el gobierno intentó dar solución al conflicto asesinando a más de cuatrocientos hombres, mujeres y niños indígenas. Apenas en 2014 estas comunidades firmaron con el gobierno acuerdos de indemnización por $154 millones de dólares.Otra tragedia fue la presa Banqiao, en China. Cuando se hace una presa, se interviene de manera radical un sistema biológico, orográfico, climático y geológico único y complejo. Se afecta con la arrogancia y la ignorancia del humano, una combinación que muchas veces ha resultado letal. Cuando la presa Banqiao falló, en 1975, mató a 171,000 personas. En tiempos más recientes, se encontró que el sismo de Sichuán en el sur de China en 2008, el año de las Olimpiadas de Pequín y que causó ochenta mil víctimas fatales, pudo haber sido provocado por la presa Zipingpu.Yacyretá en el río Paraná, entre la provincia de Corrientes en Argentina y la ciudad paraguaya de Ayolas es otra de las presas reseñadas. La falta de controles democráticos en una sociedad autoritaria gobernada por militares favorece la corrupción. En promedio, las grandes presas muestran sobrecostos del 96% y no son redituables económicamente. El costo de esta presa pasó de dos mil quinientos millones de dólares a más de quince mil y terminó por ser un monumento a la corrupción.Hay grandes presas, en proyecto o construidas, que han jugado un papel central en las rebeliones populares como la de Nagymaros en Hungría, cuya oposición marcó el fortalecimiento de la revuelta contra el autoritarismo. Una revuelta que desembocó, junto a muchos otros movimientos de descontento popular, en la caída del bloque soviético. Otras que han provocado problemas sociales y ambientales gigantescos, como la de las Tres Gargantas en China que ha destrozado el rico ecosistema del Río Yangtze. La de Glines Canyon en Estados Unidos es notable por ser la presa de mayor altura jamás desmantelada. Su cortina de 64 metros de altura fue retirada en 2014 pasando a engrosar la lista de las más de 1,150 presas que se han quitado en nuestro país vecino de 1930 a acá.Pero de la lista de Bosshard, las que más me entusiasman son las cinco enormes presas que nunca se construyeron en el sur de Chile. La Patagonia es una región de una riqueza biológica y escénica sin par. Ante una oposición popular sin precedentes en el Chile democrático, el gobierno decidió el año pasado detener el proyecto y así salvar al Río Baker y a otros ríos y lagos del extremo austral de nuestro continente.Para cada uno de nosotros no hay sitio más importante sobre el planeta que el rincón en el que vivimos. Por eso, las presas que más nos deben preocupar son las de aquí. Los laguneros hemos empezado a cuestionar los efectos de las presas del Nazas y del Aguanaval. Se construyeron como parte de un proyecto fallido de nación. La agricultura lagunera nunca se repuso de este error. Con estas presas terminamos con las lagunas que nos dieron nombre e identidad. Mayrán, Viesca, Tlahualilo, el Caimán son nombres enmudecidos que hoy, lo poco que evocan es la desolación, el atraso y la sed. Estos días se empieza a hablar de nuevo de construir la inútil presa del Cañón de la Cabeza. Quien mueve los hilos es el mismo oscuro personaje de la política local que fue también uno de los responsables del sinsentido de la Presa del Tigre, cerca de San Juan de Guadalupe. Una presa que iba a costar cuarenta millones y terminó costando ciento cuarenta. Sin terminar. Ciento cuarenta millones que nunca cumplieron las demagógicas promesas que cruelmente le hicieron a una población desesperada por la miseria. 


  fvaldesp@gmail.com