Olvidos

Cada generación olvida lo que fue el mundo. Es nuestro pecado, si no original, si recurrente. Nacemos, y el mundo que encontramos nos parece normal. Lo que hay es lo que es. Olvidamos. Optamos por ignorar que no es lo que siempre ha sido.

El mundo se va empobreciendo, erosionando, achatando. Y parecemos no verlo, no darnos cuenta. Lo aceptamos sin chistar.Mi padre me habló de lobos en Peñón Blanco. Don Walter Bishop, duranguense, me contó su encuentro con el Carpintero Imperial afuera de una fondita en El Salto, Durango.

Relatos para mis azorados oídos que escuchaban, de dos personas vivas, hablar de dos especies que fueron emblemáticas de nuestros bosques pero que fueron extirpadas. Dos especies que no serán más. La extinción de una especie es algo que no tiene remedio. La extinción es, puesto sucintamente, la muerte del nacimiento.

Así de trágico.Defendemos nuestros parajes naturales, por ejemplo el Cañón de Fernández, con todas las ganas del mundo pero creo que no es suficiente.

La defensa de nuestras áreas naturales protegidas es un ejercicio de impedir que el fuerte caiga en manos de los bárbaros, que a fuerza de dinero y codicia -como en el Cañón de Fernández- quieren convertirlo en un campestre de lujo. O en una mina, o en un alfalfar.Esa lucha tiene que librarse y seguro ha de ganarse. Pero no es suficiente.

El Cañón de Fernández hace 150 años era otra cosa: un río de castores, nutrias, grullas grises y grullas blancas y miles de gansos canadienses. Así como escuché a mi padre contarme de los lobos de Peñón Blanco, me azoró saber de un Nazas tan distinto aquí tan cerca como la Posta hace tan poco tiempo.

En los años setenta aún nadaban en esas aguas una docena de especies hoy desplazadas por las presas y por los peces exóticos introducidos por programas gubernamentales ciegos e ignorantes.

Tenemos que recordar lo olvidado.

Luchar también por la restauración, por el resilvestramiento del Nazas. No dejar que nos gane lo que Daniel Pauly, científico pesquero, llama el síndrome de la línea base desplazada que no es otra cosa que creer que lo que es hoy es lo que siempre fue.

Empezar a soñar que lo que un día fue puede volver a ser. 


twitter.com/fvaldesp