Movilidad

El mundo está cambiando. Las ciudades transforman la visión del tránsito y la vialidad por la de la movilidad. Más allá del cambio de vocabulario, esto implica un cambio de óptica, de metas, de paradigmas. Ahora se trata de ver como se mueven los ciudadanos y como se pueden mover de una manera más justa, más económica, más sustentable y más eficiente. El viejo paradigma de un coche y un pasajero ha traído incontables desgracias a la ciudad moderna: contaminación, ruido, sedentarismo, pérdida de tiempo, crecimiento urbano desordenado. Este viejo modelo se erige también en un mecanismo promotor de la injusticia y la desigualdad pues impone una pesada carga sobre los hogares más pobres.En una ciudad desparramada, como las nuestras, las distancias se hacen innecesariamente largas. El corazón de la ciudad -el centro de su vida cívica- se vacía mientras proliferan los malls y las plazas comerciales de la periferia. El transporte público eficiente y de calidad se vuelve una utopía inalcanzable. El crecimiento urbano obliga al desarrollo cochícola.Pero ciudad tras ciudad desparramada empieza a ver lo equivocado de su desarrollo y va cambiando las reglas del juego. Aún en el país vecino, la capital del coche, ve uno ejemplos como el de Portland que se redensifica y promueve el uso de la bicicleta. O Minneapolis donde se apuesta fuertemente por impulsar la bicicleta con todo y sus crudos inviernos. La Comisión Europea, que es el ejecutivo de la Unión Europea, propone prohibir los autos privados de combustión interna en las ciudades a partir de 2050. No es una propuesta para mejorar el kilometraje de los coches y que quemen menos gasolina. No es una propuesta para aumentar la tenencia o bajar la cilindrada. Es una propuesta de prohibición total y absoluta de los vehículos de combustión interna. La propuesta obedece a la enorme carga económica y de salud que ha resultado de una movilidad basada en el coche privado. La Comisión Europea avizora ciudades futuras con un mejor transporte público, muchas bicicletas y algunos coches eléctricos. Fue en Europa donde por primera vez una ciudad vio, en la década de los sesenta, que el coche no tenía futuro. Amsterdam contabilizó los problemas ambientales, sociales y de salud que el automóvil ya le provocaba, proyectó esos problemas al futuro y decidió ponerle remedio. Hoy, Amsterdam es la ciudad con mayor densidad de ciclistas gracias a los cambios regulatorios y sociales que su gobierno puso en marcha hace cincuenta años. En los setenta la misma transformación pudo verse en Copenhague. No es que en Holanda y Dinamarca haya gente rara, parientes de los marcianos, sino que fueron ciudades que tuvieron la suerte de contar con gobernantes sensibles y visionarios.En Torreón -y quizá en la Zona Metropolitana de La Laguna- estamos viendo la transformación del marco regulatorio del tránsito y la vialidad en un marco regulatorio de la movilidad urbana. ¿Cómo se mueve la gente? ¿Cómo podría moverse mejor? ¿Cómo elevar la seguridad de las ciudadanas y los ciudadanos? Temas centrales, alejados de la visión tradicional y cochecentrista de velocidades máximas y semáforos sincronizados.Desde su fundación hace más de tres años, Ruedas del Desierto ha insistido en la construcción de una infraestructura digna y segura para los peatones y los ciclistas. También hemos pugnado por la creación de un marco regulatorio diferente, moderno y justo sobre la movilidad de las personas. Esto incluye el diseño de instituciones adecuadas como un consejo de movilidad (que no de vialidad) que incluya las diferentes visiones de quienes nos desplazamos por diferentes medios por nuestras ciudades.Cuando recientemente el Ayuntamiento de Torreón realizó un foro para la actualización y la homologación de los reglamentos viales de las cuatro ciudades de la Zona Metropolitana de La Laguna, Ruedas del Desierto acudió con su propuesta basada en las mejores prácticas que pudo encontrar en México. Hoy vemos que la Comisión de Vialidad y Movilidad Urbana de Torreón ha aprobado un reglamento moderno, incluyente y equitativo. Los principios rectores del reglamento, expresados en el artículo 2 ya apuntan a un documento singular: “La circulación en condiciones de seguridad vial es un derecho… se dará prioridad de uso del espacio a los usuarios más vulnerables de acuerdo a la siguiente jerarquía: a. Peatones; en especial personas con alguna discapacidad; b. Usuario de vehículos recreativos; c. Ciclistas; d. Vehículos de tracción animal; e. Usuarios y prestadores del servicio de transporte de pasajeros masivo, colectivo o individual; f. Usuarios de transporte particular automotor; y g. Usuarios y prestadores del servicio de transporte de carga”. Desde Ruedas del Desierto celebramos este primer gran paso en el camino a ciudades más humanas, más limpias y más tranquilas. Celebramos el diseño de reglas que consideren la vulnerabilidad de las personas y su seguridad. Es un primer paso. Hay muchos más que dar. 


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