Miradas y sentidos

Hoy inicia un proyecto que me llena de gusto y emoción. Transmitirle, con mis fotos, aquello que mis ojos ven a través de una cámara en el Cañón de Fernández. Desde el Cañón de Fernández. Un ejercicio muy personal. Mostrarle lo que veo, pero más importante, quiero que vea aquello que me ve.

La fotografía, como la mirada, es un camino de dos sentidos. Lo que ves te afecta, pero aquello que te ve también. En ocasiones más. Esto lo comprendí la primera vez que vi un lobo y el lobo me vio. Fue hace años en una visita a la Michilía, en la Sierra de Durango. El lobo estaba cautivo en un gran espacio mallado, agazapado tras un tronco caído.

Me llevó tiempo dar con su mirada. Cuando nos topamos me sentí visto por primera vez.

Vulnerable incluso. El lobo me tenía y pude ver en sus ojos el feroz fuego verde del que hablaba Leopold.

Esa es la intención de este proyecto. Que usted vea lo que he visto y lo que me ha visto a mí en el Cañón de Fernández. Tomar fotos, desde 2006, es una búsqueda íntima que hoy le comparto. Busco la luz, el ave, el paisaje, aquello que, por cursi que suene, me llena de alegría el corazón.

En su poema “Contra la Kodak”, el gran José Emilio Pacheco dice: “Cosa terrible es la fotografía./ Pensar que en estos objetos cuadrangulares/ yace un instante de 1959./ Rostros que ya no son,/ aire que ya no existe./ Porque el tiempo se venga/ de quienes rompen el orden natural deteniéndolo,/ las fotos se resquebrajan, amarillean./ No son la música del pasado:/ son el estruendo/ de las ruinas internas que se desploman./ No son el verso sino el crujido/ de nuestra irremediable cacofonía”.

Pacheco se refiere a nuestros rostros y a nuestras obras pero creo que no necesariamente a la naturaleza, que no cae -como nosotros- bajo la tiranía de la flecha del tiempo. La naturaleza, si se le deja, siempre se renueva y se transforma. Eso es lo que aspiramos suceda en el Parque Estatal Cañón de Fernández. Lo aspiramos aquellos que lo cuidamos. Un paraje que no puede ser poseído ni debe considerarse una mercancía.

Será un gran honor que usted vea lo que yo veo. Conozca lo que ahí he conocido. Llegue a quererlo como yo lo quiero. O más. Para que sus visitantes, fotógrafos o no, sigan gozando de sus maravillas y de sus misterios. 


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