Mil cien días

Hace mil cien días, poco más de tres años, en una tarde calurosa de un sábado de mayo, nos dimos cita en una plaza comercial de Independencia y Abastos un grupo de trece ciclistas. Once hombres y dos mujeres. Íbamos a hacer lo que nunca se había hecho: salir a pasear en grupo por las calles de la ciudad. En bicicleta. Nunca se había hecho de manera tan sencilla, directa y autogestiva. Aparecimos trece. Sin permiso, sin tutor ni policía. Ya para ese sábado, Ruedas del Desierto tenía nombre, página de Facebook, logo y rueda de prensa anunciando su nacimiento.
Quizá trece ciclistas parezca un número modesto. Pero tenga usted en cuenta que esta iniciativa surgió en medio de lo que quizá haya sido -toco madera para que no vuelva- la peor etapa de violencia en la historia de nuestra región. La Comarca Lagunera, aterrorizada por decapitados y balaceras cotidianas, tendía a esconderse, a refugiarse en los rincones oscuros que le dieran la falsa sensación de una seguridad inexistente.
Nuestra intención era -y lo es desde entonces- promover la bicicleta como medio de transporte en las ciudades laguneras. Que las calles sean seguras para todos los ciudadanos, independientemente del medio de transporte que utilicen. Que las calles estén completas, que no falte nadie. Que sean calles con bicis, con patines, con peatones, con niños jugando, con ancianos caminando. Que, bajando la locura de la velocidad sin sentido, la ciudad viva y los ciudadanos convivan.
Con los paseos que realizamos sistemáticamente por las tres ciudades laguneras desde hace  tres años hemos posibilitado que miles de mujeres, niños y hombres descubran o vuelvan a descubrir la gloria que es la bici. Que descubran una ciudad que ya habían olvidado por el aislamiento atroz, no sólo por la inseguridad, sino también por moverse en un capullo de una tonelada de fierros. Que al pasear con nosotros, descubran que el desconocido puede convertirse en amigo. Además también se ha visto crecer el número de ciclistas urbanos en las calles de Lerdo, de Gómez Palacio y de Torreón, que van de su casa a su trabajo o a la escuela.
La empatía educa. Cada ciclista que va a nuestros paseos, aún cuando todavía no se anime a usar la bici cotidianamente para transportarse, se convierte en un automovilista cuidadoso y respetuoso de los que nos movemos de una manera distinta. El santo grial de la educación vial no sólo se logra en un aula o en un parque vial o con reglas y castigos. La educación vial se forja sobre todo en la convivencia diaria. En la calle. Cada minuto.
Pero además de la convivencia y solidaridad que profesa en sus paseos, Ruedas del Desierto tiene también una cara pública. Cabildeamos. Protestamos. Opinamos. Nos manifestamos. Queremos ciudades humanas, sin inútiles y absurdas muertes viales. Ciudades con tráfico tranquilo, con “Zonas 30”, áreas por las que sólo se permita que los vehículos de motor viajen a treinta kilómetros por hora, velocidad a la que se reducen los accidentes y desaparecen las muertes por atropellamiento. Desde Ruedas del Desierto pugnamos por ciudades con infraestructura segura y cómoda para los peatones y para los ciclistas. Demandamos ciudades con políticas públicas que desincentiven el uso del coche, un aparato que día a día se va volviendo obsoleto.
Esta semana la ciudad de Madrid, gobernada por el Partido Popular, de derecha, anunció un plan para expulsar al coche del centro de la ciudad. Lo hará mejorando la infraestructura peatonal y ciclista. Quitando cajones de estacionamiento. Cambiando la tarifa del estacionómetro para que cueste lo mismo que el estacionamiento privado. El ejemplo de Madrid, como antes el de Bogotá, el de Curitiba, el de Amsterdam, el de Copenhague y el de cientos de ciudades por todo el planeta, nos indica que nuestra acción de promoción y cabildeo a favor de la bici y del peatón apunta hacia las ciudades del futuro.
Cómo siempre que termina una era y empieza otra, hay en La Laguna focos de resistencia, cada día más débiles y aislados que se niegan a esta visión nueva de las ciudades. Instituciones y ciudadanos que se aferran a un modelo anticuado e injusto que pone al coche en el centro de todo. Un modelo que niega el derecho a una movilidad cómoda, segura, inteligente y sustentable a la mayoría de la población.
Si aún no lo hace, súbase a la bici. Pasee con nosotros (miércoles, Plaza Mayor, 8 de la noche; jueves, Torre Eiffel de Gómez Palacio, 8 de la noche). Úsela para ir a esos mandados a distancias cortas de su casa. Anímese. Participe en los eventos que hemos preparado para la próxima semana, la semana de la bici. Conferencias, actos reivindicativos, paseos con pastel de cumpleaños, exposiciones de posters, bicirally, presentación de un documental y un libro. Puede ver los detalles en la página de facebook de Ruedas del Desierto. Juntos no sólo imaginaremos mejores ciudades, las forjaremos a golpe de pedal.


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