Korenfeld en La Laguna

El pasado miércoles visitó la Comarca Lagunera David Korenfeld, director de la Comisión Nacional del Agua. Era, al parecer, una visita sorpresiva. Nominalmente venía a revisar diversos aspectos del funcionamiento del organismo de cuenca local, el de Cuencas Centrales del Norte. Sólo gracias a que, de alguna forma, la prensa local se enteró de su presencia, los habitantes de esta región pudimos saber de su visita. Pudimos enterarnos, a toro pasado, que también vino a entrevistarse con los dueños del agua lagunera. El agua, claro, le pertenece a la nación. No al gobierno. A la nación. A usted y a mí. Pero para todo efecto práctico le pertenece a unos cuantos grandes, grandes empresarios.Esta última aseveración merece una explicación. Ellos no tienen un título de propiedad. Nadie se las vendió, regaló o transfirió. Ellos se la tomaron, por la vía de los hechos, usando la noria, el billete y la influencia. En su visita, la sobreexplotación del acuífero fue reconocida por el director de Conagua, pero no dijo lo que hará para detenerla. Vino, en una palabra, a reconocer públicamente el expolio del que somos y hemos sido objeto y a callar sobre lo que la Comisión Nacional del Agua va a hacer al respecto. Los dueños del agua le presentaron su plan. Un plan que no contempla sanciones a los responsables de este atraco pero que sí exige -faltaba más- que el gobierno desembolse miles de millones de pesos en subsidios. Para ellos. Los responsables del desastre.La llamada tecnificación del riego es el gran arenque rojo. Ya se intentó una vez. Cuando el agricultor se dio cuenta que podía regar la misma superficie con la mitad del agua, duplicó la superficie cultivada. Resultado: un nulo ahorro de agua. Millones de pesos tirados al drenaje. ¿Quién nos garantiza que no sucederá de nuevo? ¿En cuánto tiempo empezará a recuperarse el acuífero? ¿Es la llamada tecnificación del riego la única medida válida? ¿La más eficaz?En una región con el grave problema de hidroarsenicismo que tenemos estas son preguntas de vida o muerte. Preguntas en las que bascula el futuro de nuestra tierra y de nuestra gente. No se puede ser demasiado dramático cuando se palpa lo que está en juego. ¿Tiene usted un amigo, un conocido o un ser querido con cáncer? Entonces sabe usted de lo que le hablo.La agenda de Korenfeld en la región fue calculada. Calculada para no decir nada y para no resolver nada. Para reunirse a escuchar a los amos y señores del agua. No vino a leerles la cartilla. No vino a informarles que se acabó su macabra fiesta. No vino a decirles que la ilegalidad ya terminó. Parecería que vino a recibir instrucciones. En el colmo de la burla, el director general no se reunió siquiera con su propio Consejo de Cuenca, la instancia oficial para la interacción entre Conagua y la sociedad. Menos quiso reunirse con los miembros del Encuentro Ciudadano Lagunero, una coalición formada para defender nuestros ríos y nuestro acuífero, es decir, para defender nuestra agua y nuestro futuro. Evadió reunirse con los ciudadanos de a pie preocupados y estudiosos del problema con propuestas claras y contundentes. El Encuentro Ciudadano Lagunero exige agua en cantidad y calidad para todas las personas, un derecho garantizado por nuestra constitución. Si para esto se ha de echar mano de la tecnología, exigimos que se haga de manera eficiente, transparente, puntual y temporal para que nadie, absolutamente nadie, siga envenenándose al saciar su sed. El Encuentro Ciudadano Lagunero exige también que cese la sobreexplotación del acuífero para acabar de raíz con el problema del hidroarsenicismo. Esto implica operar las presas del Nazas y del Aguanaval bajo otros criterios que los estrictamente económicos. Que el agua fluya por el cauce de los ríos para restablecer los procesos ecosistémicos interrumpidos y para que se filtre a los acuíferos alejando de la mancha urbana el veneno del arsénico. Propuestas lógicas, sencillas y realizables si los ciudadanos ejercemos el poder que quizá ni sabemos que tenemos. Propuestas probadas en otros sitios. Propuestas mucho más baratas y equitativas que las tecnificaciones y las potabilizadoras.Lo que en La Laguna hemos visto ya demasiado tiempo es insostenible. Urge ya enderezar el rumbo. Esperpentos como la visita de David Korenfeld son ya patéticamente excedente. Porque a lo que vino en realidad el director general de la Conagua fue a intentar consolidar el status quo y se le agradece. Porque con su visita, David Korenfeld ha dejado bien claro que ni usted ni yo importamos. Que no contamos. Que somos desechables. Pero con su visita también abre la enorme posibilidad de que por fin nos desengañemos. Que por fin podamos demostrarle a él -y a los dueños del agua- que somos más, muchísimos más y que podemos más, muchísimo más. 


  twitter.com/fvaldesp