Invasoras

En 1974, creo, apareció una gran parvada de garcitas bueyeras en los árboles de la Colón, a la altura de la Allende.

El público y la prensa trataron el hecho como maravilloso portento. Esas aves robustas y blancas, nunca se habían visto por aquí. La garcita bueyera Bubulcus ibis cruzó de su nativa África a Sudamérica probablemente en la década de los 1930s y poco a poco se estableció en todo el continente. Esta garcita ha sido capaz de invadir otros territorios sin la ayuda del hombre.

Se trata también de una especie que no representa un especial peligro para las aves nativas.Hay sin embargo otras especies exóticas, invasoras y dañinas que los humanos han ayudado a dispersar.

Asómese a la ventana. Todos los días nos encontramos con chileros, palomas, eucaliptos y pinabetes. Las invasoras son por lo general un factor que empobrece la biodiversidad del territorio invadido.

Por ello preocupan. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) tiene un grupo asignado para dar seguimiento al problema e intentar dar herramientas para su control.

El asunto es tan grave que 21% de los peces de agua dulce en el mundo están en peligro por culpa de peces exóticos introducidos.

Pero llama la atención que ni la UICN ni otros organismos que atienden el problema listan a la especie invasora por antonomasia. La que ha sido capaz de colonizar casi todos los continentes y casi todos los ecosistemas del planeta.

La especie que hoy está en las selvas, las sabanas, los desiertos, las cordilleras, las praderas, las costas y los bosques. Me refiero, por supuesto a nuestra especie, Homo sapiens, los humanos.

Además de nosotros, falta de la lista de invasoras y exóticas, otra especie que es nuestro socio íntimo: el perro, Canis lupus familiaris. De hecho hay expertos que apuntan al perro como el factor que ayudó a nuestra especie a extinguir a nuestros primos, los Neanderthales, Homo neanderthalensis.

Dos especies contra una. Pero este avasallamiento de la naturaleza tiene su precio. Cuando entramos a ecosistemas nuevos, donde nosotros no evolucionamos y otros organismos sí, nos llevamos sorpresas como el del el virus de la gripe, el de la inmunodeficiencia humana o el del ébola. 


(twitter/fvaldesp)