Inquemables

La última crisis financiera mostró al sistema en toda su desnudez. La avaricia y la corrupción sin orilla, casi hacen saltar por los aires a las principales instituciones financieras. El desempleo creció, los sistemas políticos se tambalearon y las preferencias de los votantes oscilaron. En las elecciones europeas en mayo pasado, el Frente Nacional francés, el Partido de la Independencia del Reino Unido y el Partido del Pueblo Danés -todos de extrema derecha- lograron avances impresionantes. Mientras que Syriza en Grecia y Podemos en España, ambos de izquierda, sorprendieron por sus resultados. Hoy, Syriza ya es gobierno y Podemos parece dirigirse a gobernar España.Pero lo que la crisis -que ya nos dura desde 2008- demostró de manera diáfana, fue que el mercado subestima los riesgos. Siempre. La crisis se veía venir pero, como en el Titanic que se hundía, la banda siguió tocando. La resista The Economist, informa que hay reportes recientes que sugieren que hoy, los mercados están menospreciando el riesgo del “carbono inquemable”. Este término -carbono inquemable- es un eufemismo para designar aquel petróleo, aquel gas y aquel carbón mineral que no debe ser extraído ni quemado si los gobiernos del mundo van a cumplir su promesa de no llevar el calentamiento del planeta más allá de los dos grados centígrados, pues más allá de esos dos grados está el desastre planetario. El precio de las acciones de las compañías petroleras, gaseras y carboníferas dependen en buena parte de sus reservas. Entre más tengan, más valiosas son las acciones de estas corporaciones. Inferir lo que pasará con esas acciones si las reservas nunca se extraerán ni se quemarán es fácil. Recientemente, el Banco de Inglaterra, el banco central británico, anunció que examinará formalmente este riesgo a la estabilidad financiera. En una carta al Comité de Auditoría Ambiental del Parlamento -formado por diputados laboristas, conservadores y demócratas liberales- el gobernador del banco prometió una investigación amplia y profunda sobre estos riesgos. Un riesgo del que no se entera el gobierno mexicano, ni los partidos políticos, ni las instituciones -coahuilenses y nacionales- que siguen viendo con un entusiasmo ciego la extracción y posterior quema de nuestro gas, nuestro petróleo y nuestro carbón. 


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