Gracias Segob, gracias ONU

Rara vez en los más de treinta años que llevo escribiendo para medios impresos y colaborando con radio y TV he agradecido a una autoridad. Como defensor del ambiente nunca he agradecido a la Secretaría de Gobernación. Pero nunca, en todo ese tiempo, había recibido agresiones públicas y directas de una autoridad.

El 26 de julio, en sendos desplegado publicados en los dos principales diarios de la región fui acusado, junto con tres intachables defensoras del ambiente, de usar nuestra causa para beneficiarnos en lo personal.

El desplegado era firmado por los jefes de cuartel de El Refugio, de Nuevo Graceros y de Santa Anita. Ostentaban en el desplegado más de cuatrocientas firmas adicionales que se han ido revelando como fraudulentas.

Los jefes de cuartel son funcionarios municipales dependientes del secretario del ayuntamiento de Lerdo. El puesto del secretario del ayuntamiento un puesto tan solo debajo del alcalde.Es grave que se ataque la integridad moral de un grupo de defensoras del ambiente y de un periodista que frecuentemente escribe sobre estas causas.

Más grave si el ataque proviene de una autoridad municipal. La que sea.

Peor aún si hay conexiones directas entre quienes firman los desplegados y el secretario y el alcalde y quienes violan la ley en el Cañón de Fernández.Por eso, el 30 de julio solicité una entrevista con el alcalde de Lerdo, Luis de Villa. Me dijeron que no podría recibirme y que me harían saber cuándo en el transcurso de la semana. Nunca recibí esa llamada.

El mismo desplegado fue publicado de nuevo en el diario Reforma el domingo 2 de agosto.Ante la escalada, contacté a la Secretaría de Gobernación para pedir la protección de nuestra integridad. Agradezco al personal de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Segob por la manera seria, preocupada y diligente con la que han tratado nuestro caso.

Extiendo mi agradecimiento al personal de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en México por el seguimiento puntual que darán a este caso.Urge una investigación que deslinde la responsabilidad de estos hechos.

Visto el costo de estos desplegados difamatorios -más de ciento cincuenta mil pesos- es obvio que hay personajes ricos y poderosos detrás de los jefes de cuartel. 


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