Ecosistemas andantes

La ciencia ha cambiado la manera en la que vemos al mundo y al universo. La teoría gravitatoria de Newton. La teoría de la evolución de Darwin y Wallace. La teoría de la relatividad de Einstein. Hallazgos y desarrollos que han cambiado -y siguen cambiando- la forma en la que entendemos lo que nos rodea.

El estudio de los bichos que nos habitan, el llamado microbioma, está transformando la manera en que nos vemos a nosotros mismos. Por cada célula nuestra, por cada célula que usted y yo tenemos con nuestro genoma, cargamos otras diez células que no son humanas.

Las células extrañas nos ganan diez a uno.Ese mundo de microorganismos juega un papel en nuestra vida diaria. Nos ayudan a vivir y nos protegen. Hay quien dice que, vistos así, ya no somos individuos sino ecosistemas. No un ecosistema sino un mosaico de ecosistemas.

Nuestros sobacos son diferentes a nuestras ingles o a nuestros pies. Los bichos de la boca son cosa distinta a los de las orejas. Los codos son un hábitat relativamente especializado y nuestras tripas son un motín de biodiversidad en donde más de ciento cincuenta especies de bacterias trabajan en equipo para ayudarnos a digerir la comida.

Aún el estómago, durante tantos años considerado estéril por su alta acidez, contiene bacterias que ayudan pero que a veces enferman.

Como con los del planeta, los humanos estamos terminando con los ecosistemas internos. El uso de los antibióticos y el franco y escandaloso abuso de las cesáreas ha cambiado radicalmente el microbioma de nuestra especie.

Los científicos piensan hoy que la epidemia de obesidad y de asma de las últimas décadas pudieran ser en parte producto de estas alteraciones bacterianas. Hay indicadores que apuntan a estos desbalances como la causa de otros misterios médicos como el autismo cuya incidencia ha aumentado últimamente.Debemos ser juiciosos en el uso de los antibióticos, especialmente los de alto espectro.

La industria farmacéutica debe desarrollar antibióticos específicos. Pero por encima de todo urge que la industria de la carne, el huevo y la leche abandone la práctica de dar antibióticos a sus animales como promotores del crecimiento.

Las alteraciones de nuestro planeta interior tiene y tendrá graves consecuencias para nuestra salud. 



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