Defendamos al Cañón de Fernández (1)

Que estamos en medio de una crisis ambiental como pocas en la historia del planeta, ni duda cabe. Las extinciones de especies se suceden a un ritmo cien veces mayor a lo esperado. Que esta crisis es la peor que haya enfrentado la humanidad, tampoco lo duda nadie con un mínimo de información.

Las áreas naturales protegidas son una estrategia mundial ante esta crisis.

En aquellos territorios donde hay ecosistemas en buen estado funcional, se pone orden a su uso con miras a proteger ese funcionamiento. Esta estrategia de conservación es capital para un país biológicamente megadiverso como México.

Por eso el pasado 10 de julio se anunció la creación de siete nuevas áreas protegidas federales, destacando la Reserva de la Biosfera del Desierto Zacatecano con más de dos millones de hectáreas.

También por eso el delegado de la Semarnat en Durango, Ricardo Karam Von Bertrab declaró recientemente que estaban buscando áreas en Durango para promulgar nuevas áreas protegidas. Aprovecho para darle dos tips: los llanos de la Zarca y el Cañón de las Canoas-Sierra del Sarnoso.

Existe sin embargo la idea que un área se protege para que se siga viendo “bonita”, una definición vaga, somera e ignorante.

Desgraciadamente existe quien ante lo bonito, no puede reprimir la urgencia de poseerlo. Es una tragedia común en sitios cercanos a las áreas urbanas: la construcción de cabañas, casas, mansiones y hasta fraccionamientos en sitios de gran riqueza escénica.

En sitios “bonitos”.

El hábitat se fragmenta, el tráfico se incrementa, el ruido crece, llegan los postes de luz y teléfono, se desmontan áreas de vegetación natural para la producción agrícola o para la recreación. El ecosistema, como tal, deja de funcionar.

La naturaleza pierde al convertirla en un cachito de ciudad con el portmanteau del habitante urbano.

Eso es lo que sucede actualmente en el Cañón de Fernández. Hay mucho en juego. La conservación de nuestra biodiversidad garantizando el funcionamiento ecosistémico dentro de nuestras áreas naturales protegidas, es una de las condiciones sine qua non para garantizar la perdurabilidad de nuestra comunidad. Por ello es importante detener el deterioro. Por ello es importante salir a su defensa y salvar al Cañón de Fernández. 


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