Bosque menguante

Si entra en su navegador a la aplicación de mapas y vuela para ver al Bosque Venustiano Carranza seguro le impactará lo que le hemos hecho al mayor de nuestros parques. Verá, de un solo vistazo que parque, parque, lo que se dice parque, queda muy poco. Y ahora,  mucho menos.

El bosque se ve reducido a unas ocho hectáreas, comprendidas entre las avenidas Abasolo y Bravo, la calzada Cuauhtémoc y la calle Juan Pablos.

El resto es una zona arbolada con mucho concreto encima. Andadores, tabaretes -algunos de ladrillo, como casas- un museo, oficinas, juegos mecánicos, un trenecito, un gimnasio, dos albercas, canchas de basquet y frontón, unas estructuras homenajeando a un periódico y varios puestos de jugos.

Pareciera que, a lo largo del tiempo no hemos decidido si queremos un parque, un bosque propiamente dicho, un sitio de frescor y descanso para abrir un indispensable paréntesis del ajetreo urbano o si lo que queremos es un parque de diversiones, unos equipamientos culturales, una mini fayuca, una escuela taurina donde los toros ya están prohibidos o un centro deportivo.

Desde la pantalla de la compu se aprecia nuestra vergonzosa esquizofrenia urbana.

Las ocho hectáreas de parque propiamente dicho también van siendo erosionadas poquito a poco.

Ahí hay ahora un área de contenedores de basura, un puesto semifijo de pollos y papas, sobre la calle, sí, pero con efectos de contaminación y basura. Una antena de telecomunicaciones.Pero desde hace semanas, más de media hectárea de las ocho últimas, ha sido ocupada por maquinaria pesada de Simas buscando agua. Si la encuentra, vendrá la barda perimetral, la puerta de acceso, los transformadores, quizá la pileta.

Una gran obra que, por noble que sea su propósito, habrá marcado el inicio del fin del Bosque. No queda claro si esta perforación fue autorizada por la Conagua y dudo que algún día lo sepamos.

Lo que es seguro es que Simas obró sin el conocimiento ni el consentimiento de la autoridad competente del municipio.La Dirección de Medio Ambiente desarrolla un gran proyecto, con participación de estudiantes de arquitectura de la Universidad Autónoma de Coahuila para el rescate del Bosque.

Me pregunto si tiene caso continuarlo, vista la impunidad con la que cualquiera vulnera, agrede y mengua el pedacito que nos queda de bosque.


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