Bicios, Biciones, Biciclos

La bici es una máquina sencilla, un objeto simple. Curioso que aparezca tan tarde en la historia de los inventos humanos. Miles de años después de la invención de la rueda, a alguien se le ocurrió poner una delante de otra y unirlas con un marco. Tiempo después alguien pensó en ponerle un tren motriz con unas bielas y unos estribos para girar el eje de la rueda delantera. Para maximizar la eficiencia de este pedaleo había que tener enormes ruedas delanteras. Así surgieron aquellos antiguos armatostes que requerían una habilidad atlética considerable para subir y para bajar.Por fin, no se sabe a ciencia cierta quien, se le añadió una transmisión de cadena y pedales que permitió hacer rodar con eficiencia a la bicicleta reduciendo su tamaño a dimensiones manejables. La relación de dientes entre los engranes, mayor en el que se acopla a los pedales y menor en el que se acopla al eje trasero redujo el tamaño de la rueda delantera y por lo tanto de todo el vehículo. Así, ya bien entrada la segunda mitad del siglo 19, aparece la bicicleta en la forma actual o, por lo menos, en la forma actual más común. En la década de los 1890s gozó la bici de su época de oro. Al principio fue un vehículo de ricos pero pronto, a medida que surgieron miles de fabricantes, grandes y pequeños, su uso se fue popularizando. De pronto la bicicleta estaba al alcance del bolsillo de comerciantes, artesanos y obreros. Significativamente, al alcance de las mujeres, que experimentaron una liberación traslacional. En esta época llegaba también a su apogeo el movimiento emancipatorio que exigía el voto para las mujeres. Susan B. Anthony, líder de este movimiento, escribió: ”Creo que la bicicleta ha hecho más por a emancipación de la mujer que ninguna otra cosa en el mundo. Me regocijo cada vez que veo una mujer pedaleando. A ella la bicicleta le da una sensación de autosuficiencia y de independencia en el momento que se sienta en ella y pedalea y se va, la imagen misma de una femineidad libre, sin ataduras”.Hace cien años, Alice Hawkins, activista del voto femenino, recorría las calles de Leicester, ciudad inglesa, para promover los derechos de la mujer, escandalizando por la bici y por los pantalones que entonces no eran consideradas prendas de vestir femeninas. La bicicleta fue en esa época un símbolo pero también una herramienta de esta admirable lucha.La verdad es que todo ciclista urbano, hombre o mujer, podrá atestiguar la satisfacción de cubrir la distancia entre el punto A y el punto B por sus propios medios, con la fuerza de sus piernas y la ventilación de sus pulmones. En el fondo este orgullo es una manifestación del gusto que trae ser independiente, libre de las ataduras de la distancia o de los precios de la gasolina. Pero volviendo a la historia de la bicicleta y de los ciclistas puedo decirle que ya antes de su época dorada, en 1880 para ser precisos, operaron en Inglaterra y en los Estados Unidos, sociedades en pro de buenos caminos de cuya lucha surgieron las primeras calles y carreteras pavimentadas, décadas antes de la invención del coche de motor. Un dato que voltea de cabeza la discriminación atávica contra los ciclistas. En realidad las calles nunca fueron pensadas para los automóviles que usurpan hoy el territorio de la bici.La bicicleta no sólo antecede sino que prohijó al coche de motor. Dunlop fue el inventor del neumático. Este médico irlandés construyó ruedas llenas de aire para hacerle más suaves los viajes a su hijo, un niño enfermizo y ciclista. Los hermanos Andrés y Eduardo Michelin tomaron la decisión en 1889 de convertir su fábrica de productos de caucho en una fábrica de neumáticos desmontables para bicicleta. De hecho hoy, mi bici rueda en las calles laguneras con llantas Michelin. Peugeot, Ford, Opel y Skoda fueron fabricantes de bicicletas antes que de coches. Peugeot aún fabrica bicicletas.Mucha gente no se anima a moverse en bici por percibirlo como una actividad riesgosa. Pongamos a un lado ese riesgo por un momento. Pensemos en los beneficios. Es universalmente reconocido que una actividad física moderada trae múltiples beneficios de salud y de bienestar. Que sería un arma para combatir la crisis de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Por otra parte, quedarse en casa sentado, viendo la tele, es percibida como una actividad segura aunque con pocos beneficios a la salud. Estudio médico tras estudio médico revelan que nuestra percepción y la realidad están de cabeza. El sedentarismo conlleva un riesgo probado y una cuota -cierta y enorme- de muerte y de dolor. Riesgo que es mucho mayor al de andar en bicicleta. Cuando comprendamos eso -y tantos otros beneficios que trae la bicicleta como medio de transporte- tendremos más ciclistas en las calles, políticas de movilidad más ilustradas y por tanto ciudades más humanas, pacíficas y compasivas. Ciudades donde nos guste vivir. Ciudades de las que nunca nos querramos ir. 


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