El último jaloneo en el PRI

El primer signo de la corrupción
en una sociedad que todavía está viva
es “el fin justifica los medios”
Georges Bernanos

 

Después de la designación de José Ángel Córdoba Villalobos como candidato de la alianza tricolor con el Partido Verde y Nueva Alanza, se generó un desgaste sobre todo en el interior del Revolucionario Institucional.

La evaluación y estrategia para  el control de daños, no la vimos operar por parte de quienes tienen en este momento la encomienda de este proceso, lo mismo sucedió con  las dirigencias municipal así como la estatal e incluso la nacional.

Lejos de ello, existió un marcado distanciamiento, sobre todo por parte del dirigente local respecto del grupo al que había pertenecido, es decir, a los barbaritas que se quiera o no es el grupo vencido directamente, por más que los discursos tengan otro mensaje.

Pareciera que estamos viviendo la elección a alcalde 2003, donde Eliseo Martínez Pérez, encabezó el proyecto de verdes y tricolores, que a punto estuvo de ganar, sin embargo, los divisionismos y el alejamiento del candidato hacia ciertos grupos del PRI, fue factor para no alcanzar el objetivo.

En aquella contienda, fue evidente la preferencia del equipo de Campaña de  Eliseo Martínez por los eventos del partido del tucán, lo que generó una distancia con grupos priistas que no veían al candidato como suyo.

Por desgracia nada se hizo en esa ocasión, o al menos no fue suficiente  y los resultados así lo demuestran con el triunfo del PAN;  el Partido Verde, logró colocar a tres de sus regidores y a punto estuvo de convertirse en la segunda fuerza política  local y  desplazar al PRI, quien colocó el mismo número de ediles en el H. Ayuntamiento.

A diferencia de aquella elección, ahora parece que los problemas se multiplican y cuando todavía no se concluía con el primer control de daños, surge la licencia de la alcaldesa Bárbara Botello, episodio que marcó un claro divisionismos en el  Ayuntamiento.

Los tres integrantes del verde ecologista, más dos regidores del revolucionario Institucional  en el Ayuntamiento votaron en contra de la propuesta de la hoy ex alcaldesa, quien recurrió a la fracción Azul para lograr que Octavio Villasana la sustituyera.

Hay quienes señalan que desde el equipo de José Ángel Córdoba Villalobos, se operó en contra de la propuesta de la otrora presidenta Municipal, lo cual de ser cierto, abonará a las diferencias internas.

Pero a estos dos episodios que sin duda generaron un serio desgaste, tendremos que sumarle el tercero y más difícil de los anteriores y que por ende pudiera terminar de dividir y marcar serias diferencias entre los grupos priistas.

Nos referimos a la integración de las planillas, hay quienes se pronuncian en una “sana” distribución de posiciones a los grupos “fuertes”, lo que normalmente se hace, sin que signifique que sea lo correcto, pues a la hora de gobernar que es lo que se busca, quien lo hace no encuentra el apoyo suficiente de sus propios correligionarios.

Otro escenario es que el candidato imponga a su planilla quien lo acompañará sin regateos durante su gestión, sin embargo, hacerlo así excluye a  grupos y corrientes, quienes terminan por negarle su apoyo en campaña y en la elección misma.

Hacer una combinación no es posible, dado que los espacios son muy pocos y muchos en realidad muchos, quienes se creen con derecho para formar parte o al menos para proponer a los integrantes del cabildo.

Pareciera entonces, que el primero de los escenarios dando posiciones a las corrientes más “importantes” mitiga el impacto y resultaría ser la que menos daño haría, es decir, seguir exactamente igual.

El perfil del edil, pasaría a segundo plano, cuando lo más importante es buscar a la persona idónea, con sensibilidad social, capacidad, conocimientos, es lamentable que la mayoría de regidores de todos los partidos y en muchos Ayuntamientos no participan y sólo levantan la mano o se opongan sin argumentos.

Si se logra presentar una planilla con personas que reúnan las cualidades señaladas, los argumentos en contra que siempre los habrá, no tendrán eco, pues es difícil descalificar a personas que cuentan con estas virtudes o perfil.

Los grupos y corrientes siempre han existido en los partidos políticos y tienen derecho a buscar espacios, pero también tienen la obligación de proponer a quienes tengan las características referidas y aceptar en su caso otros perfiles que cuenten con ellas, el fin no debe justificar los medios.

Existe una frase muy trillada pero cierta, en política nadie está muerto y  corrientes que hoy predominan, mañana no lo harán, por ello se debe privilegiar la capacidad, honestidad y el perfil en general de las personas.

Las dirigencias, las corrientes y grupos no son dueñas de los partidos políticos, estas son momentáneas y coyunturales, por lo tanto se deben abandonar viejas prácticas y buscar lo mejor para la ciudadanía, así se logra beneficiar al partido.

ftotrejo@gmail.com