A un mes que concluya la actual administración municipal

Estamos próximos a que terminen los tres años de la actual Administración Municipal, que encabezó la alcaldesa Bárbara Botello Santibáñez por poco más de dos años y que continuó el Médico Octavio Villasana  Delfín. 

La evaluación de los 3 años de esta administración hoy en día, pudiera resultar intrascendente, pues debemos señalar que no existe mejor examen que el que hizo la ciudadanía precisamente el día de las elecciones.

Es ahí, en las urnas, donde se refleja con toda claridad la aceptación o rechazo de la sociedad a las diversas acciones de gobierno y al actuar en general de los funcionarios que la integran, principalmente de quien la preside, aunque también existen otros factores.

Es innegable que este período de gobierno ha sido severamente cuestionado, incluso podemos afirmar que es la Administración más altamente castigada por el ciudadano a la hora de sufragar, así como la más señalada por actos de corrupción.

Medios de comunicación de todo tipo, han dado cuenta de actos de corrupción verdaderamente alarmantes, muchos de ellos merecieron respuesta en su momento de la Autoridad Municipal, sin embargo, fue mayor el impacto inicial del señalamiento que la respectiva aclaración.

Hay quienes cuestionan al equipo de comunicación de la otrora alcaldesa, a quien se le culpa de haber sido incapaz de revertir los señalamientos a funcionarios sobre actos de corrupción e incapacidad.

También se dice que la propia Presidenta Municipal en ese entonces, no permitió al área de comunicación oficial, realizar plenamente su trabajo y de ahí los resultados que incidían de manera negativa en el grado de aceptación que se tenía del Gobierno Municipal.

Cierto o no, y en su caso, hasta donde influyó la omisión o acciones equívocas de la dirección de comunicación social en la imagen negativa de Bárbara Botello   y de la Administración Municipal que está por concluir, no lo sabemos.

No se puede olvidar que la ahora Diputada Federal logró el triunfo hace tres años de forma inobjetable, apabullante, generando inmensas expectativas, después de más de dos décadas de Gobiernos emanados de un partido diferente.

La  buena relación de la entonces triunfadora  con funcionarios federales de alto nivel, incluso con el Presidente de la República, acrecentó esas expectativas  ciudadanas que depositaron su confianza en esta moribunda Administración.

Los primeros reclamos o inconformidades hacia distintos funcionarios, principalmente resultado de señalamientos de actos de corrupción impactaron negativamente en este lapso.

En forma recurrente, todos esos señalamientos a funcionados de diversas áreas del Gobierno Municipal, penetraron en una gran sector de la sociedad y no existió quien lograra desde el interior desarticularlas, demostrando lo contrario.

El partido de la entonces alcaldesa hoy diputada federal, no salió en su defensa con argumentos convincentes, desde el interior tampoco hubo la capacidad de respuesta.

El divisionismo generado prácticamente desde un inicio con integrantes del ayuntamiento, que se suponía unido, abundó en una descomposición política irreversible, que se fue haciendo cada vez  más profunda, sobre todo entre verdes y rojos.

La falta de liderazgos en las dirigencias Estatal y Municipal del Partido Revolucionario Institucional y su pobre o nulo actuar en defensa de la Administración, contribuyeron con sus kilos de arena.

La designación de un candidato externo para contender por la alcaldía, generó un divisionismo inimaginable, nunca antes visto, los afines del candidato Córdoba, aseguran que la alcaldesa, su equipo y la propia Administración Municipal, operaron en su contra.

Por su parte, los detractores sostienen que no se eligió al candidato idóneo y que el equipo de campaña era inexperto y que no se dejó ayudar, todo lo cual se encaminó a una derrota más que dolorosa.

Y finalmente, así como el factor denominado Peña Nieto favoreció hace 3 años a la otrora alcaldesa, hoy el mismo factor, por las causas que todos conocemos operó en contra.

En fin, que muchas fueron las causas de la estrepitosa caída del Revolucionario Institucional, que después de más de 20 años, había logrado romper la hegemonía azul en el terruño, sólo este cúmulo de factores en contra podían hacer perder a un partido que 3 años atrás obtuvo con su aliado un triunfo sin precedentes.

La obra pública que fue enorme, no logró influir satisfactoriamente para el actual gobierno municipal, aunque igualmente se señalan actos  de corrupción en la asignación y costos de la misma.

Desde luego que hay factores de mayor y menor peso, pero sumados unos y otros, influyen en el ánimo del ciudadano, del electorado, sólo esperemos por el bien social, que de verdad se castiguen aquellos actos de corrupción que se dieron.

Los ciudadanos reclamamos, mejores funcionarios públicos, seguridad, crecimiento, infraestructura urbana, castigo a los actos de corrupción, sin importar el nivel del funcionario.

Por cierto el actual alcalde electo al igual que su antecesora, ha generado grandes expectativas, esperemos por el bien de una sociedad plural y sin colores que  logre satisfacerlas.  


 ftotrejo@gmail.com