La ludopatía en nuestra ciudad (2a parte)

En nuestra colaboración anterior se abordó este tema de la ludopatía como salud pública y que desgraciadamente cada vez más ataca a miles de personas de todos los extractos socioeconómicos, sin embargo, son las mujeres, amas de casa e incluso las de la tercera edad, quienes más frecuentan los casinos.

También un gran número de jóvenes de ambos sexos se dan cita día a día y a cualquier hora en estos centros de apuestas que proliferan por todas las ciudades, muchas ocasiones sin contar con los permisos o licencias correspondientes.

El daño que esta enfermedad causa es ya preocupante y se considera de salud pública en el mundo desde el año de 1992, aunque en México, apenas se dan los primeros pasos para prevenir y remediar este trastorno.

En México, el problema de la ludopatía no es tratado a fondo por el sistema de salud pública y se encuentra en una etapa incipiente en cuanto a su tratamiento; en forma reciente, la UNAM por medio de la Facultad de Psicología, diseñó un modelo, primero en su tipo en el país, donde se pretende identificar al jugador patológico.

Esta iniciativa deriva de un acuerdo celebrado entre nuestra máxima casa de estudios y el  Centro Nacional para la Prevención y el Control  de Adicciones, conocido por siglas como el (CENADIC), proyecto en el que se pretenden estudiar factores sociales, biológicos y contextuales.

Este proyecto busca analizar y distinguir el jugador social, del problemático y del patológico, pues en México no se cuenta oficialmente con cifras o estadísticas respecto de este fenómeno, que por su proliferación en todo el país se convierte en un tema de interés científico, entre otros.

A pesar de la falta de estadísticas, algunos estudios como el del Centro de atención a la Ludopatía integral, sostienen que en el país existen 4 millones de enfermos, es decir de ludópatas, cifra que resulta alarmante, si tomamos en cuenta que la instalación de casinos y centros de este tipo son relativamente recientes.

Señalábamos la semana anterior, que fue durante el sexenio del entonces Presidente Vicente Fox, que este problema se incrementó, sobre todo en la parte final de Santiago Creel Miranda como Secretario de Gobernación, en donde se otorgaron 450 permisos para casinos.

Se estima que actualmente hay más de 300 casinos a lo largo y ancho del país, pero por desgracia existen muchos centros de este tipo instalados en forma clandestina, que sumados a los que se encuentran por línea (internet), permite al adicto tener una variedad para seguir con la adicción.

El problema de la ludopatía es serio y debe atenderse responsable y oportunamente, desde la prevención hasta la recuperación del adicto, es lamentable observar a personas de la tercera edad, perdiendo su patrimonio en estos casinos.

La falta de atención en la familia, el sentirse excluida e improductiva, son factores que contribuyen a que se recluya en estos centros de apuestas, buscando evitar tristeza, abandono, dolor y soledad.

Los juegos de azar no desaparecerán en ninguna sociedad, incluso bajo el supuesto de la prohibición; esta actividad data desde el año 2000 A.C., forma parte de la humanidad misma o de la mayoría de las culturas.

Las autoridades competentes deben regular adecuadamente los casinos, centros de apuestas y todo juego de azar, pero independientemente de la jugosa cifra que por concepto de impuestos le arroja, se debe actuar de forma preventiva.

Es urgente que la Secretaria de Salud y todo organismo público involucrado, reconozca que la Ludopatía es un verdadero dilema de salud pública e implemente por lo tanto los programas urgentes que tiendan a aminorar este problema.

Los organismos privados también deben ocuparse al respecto, la adicción al juego es una enfermedad, tan dañina o más que  el alcoholismo, tabaquismo o drogadicción; es una afección silenciosa altamente destructiva que cuando se descubre por desgracia puede ser demasiado tarde.

El juego se ha convertido en un riesgo latente en nuestro país, no sólo para el adicto, también genera problemas en el entorno donde el ludópata se desenvuelve: trabajo, escuela, familia, etcétera, estamos en presencia de una enfermedad que quieran o no, debe ser catalogada de salud pública.

El ludópata, puede llegar como ya ha sucedido, a desarrollar otro tipo de conductas y a cometer actos delictivos, el hijo  que roba a padres y hermanos  para seguir jugando, el, padre que abandona el trabajo y familia hasta llegar a la comisión de actos de mayor gravedad.

Si en la antigüedad los juegos de azar se consideraban como una de las grandes pasiones de la clase alta (Fleming), a lo largo de la historia ha sido considerado como una de las grandes plagas de la humanidad por su gran poder de destrucción. (Bisso- Andrade)

Finalmente, como señalaba en la colaboración anterior, adicciones generadas por el consumo de alcohol y tabaco entre otros, han sido atacadas y atendidas por el sector salud, al grado de retirarles la publicidad en medios.

Pero con los juegos de azar las cosas son diferentes, no existe advertencia sobre el inconveniente que genera el juego, por el contrario se invita mediante campañas publicitarias impactantes y penetrantes para acudir a jugar; las cosas del mundo al revés.

Jugar con el juego es más que peligroso.

 

ftotrejo@gmail.com