Los ideales de la Independencia, válidos en nuestros días

A lo largo de la historia de la humanidad, muchas han sido la batallas y más el número de muertes que encontramos por la reiterada búsqueda del reconocimiento y ejercicio de derechos intrínsecos a la naturaleza humana.

Desde la edad antigua, media, moderna y contemporánea, forma genérica de clasificación de los grandes periodos de la humanidad, se han desatado enfrentamientos de todo tipo, desde pequeños hasta guerras, que como señalamos, tienden al reconocimiento de derechos propios del individuo.

En alusión a nuestra guerra de independencia y tras un dominio español de 300 años, la pobreza, desigualdad, esclavitud y el control político-económico de los españoles, el descontento de todas las castas, era mayúsculo.

En esa época los ideales que se enarbolaban, eran libertad e igualdad, derechos que hoy consideramos básicos en cualquier sociedad del planeta, sin embargo, en 1810, éstos justificaban cualquier descontento o levantamiento.

La esclavitud a que eran sometidos los indios, bien valía luchar contra la Corona española, a fin de obtener la libertad tan anhelada, sin embargo, fueron los criollos, quienes no obstante de tener ciertos privilegios, no eran iguales a los españoles y ante tal desigualdad gestaron la independencia de México.

Esa desigualdad del criollo, por el sólo hecho de haber nacido en América, les  impedía participar en política y desde luego acceder al poder económico, aunque tenían varios privilegios, su deseo era tener igualdad en el ámbito político.

Los letrados, fueron sin duda, quienes inspirados en la Revolución francesa y en la guerra independentista de las trece colonias, buscaron la liberación de los esclavos y de quienes estaban sumidos en la pobreza, que por ser la gran mayoría jugaban un papel preponderante para lucha.

Pasado el episodio independentista en este país y después de 100 años donde si bien es cierto se generó un crecimiento económico importante, la mayor parte de la población estaba inconforme con el reparto de esa riqueza, que sólo estaba en poder de unos cuantos.

La falta de libertad a expresarse, de asociarse, de elegir libremente a sus gobernantes, entre muchos otros anhelos de la mayoría de mexicanos, pero sobre todo la pobreza en que se encontraban la mayoría de los habitantes del país, dio pauta al levantamiento de 1910.

Nuevamente fue un letrado y hombre poderoso económicamente, el que dio inicio a la revolución, Francisco I. Madero, aunque por desgracia, no dio los resultados esperados y es muerto en 1913. Los levantamientos sociales importantes como  el ferrocarrilero y de magisterio de 1958, el de médicos de 1964 para culminar con el de  Tlatelolco en 1968, como los más trascendentes, nuevamente reclaman igualdad, libertad, mejoras económicas entre muchas otras.

El movimiento zapatista, si bien fue regional, trascendió fronteras locales e internacionales, dejando claro la gran desigualdad y pobreza de los habitantes de aquella hermosa zona sureña.

Como  podemos observar,  en este país los descontentos sociales han marcado una constante, el abuso de poder, la ineptitud, corrupción, desigualdad, una libertad restringida por distintos medios y la constante que observamos invariablemente es la pobreza.

En México, según CONEVAL en 2013, existen 53.3 de pobres, lo cual bajo cualquier perspectiva es alarmante, por más que se quiera maquillar dicho porcentaje lo cierto es que tan contundente cifra, aguanta cualquier argumentación en contrario.

Hoy los reclamos sociales no distan mucho, el número de compatriotas en pobreza es alarmante, la desigualdad sigue siendo una loza muy pesada, ya que va de la mano con inseguridad, impunidad y corrupción.

La desigualdad, la economía de cada mexicano, la falta de educación, de seguridad social, se convierten en una bola de nieve, que sumada a la corrupción e impunidad, se convierten en una verdadera bomba de tiempo.

En estos días, no sólo hablamos de falta de oportunidades en general, hablamos de que existe una delincuencia organizada, que el Estado ha demostrado ser incapaz de combatir eficientemente, donde nuestros jóvenes y niños engrosan las filas del crimen.

El Estado Mexicano, tiene una gran tarea primordial, brindar las condiciones mínimas de seguridad para poder desarrollarnos como individuos, como sociedad; no habrá avances, en tanto no se garantice seguridad a los bienes y en las personas de una población temerosa de salir a la calle.

Para poder ser productivos, para poder dar lo mejor de nosotros, para tener un desarrollo personal y colectivo, es necesario que contemos, con libertad para poder trasladarnos del trabajo al hogar, a la escuela, a los centros de esparcimiento.

Esta libertad que supuestamente tenemos, está secuestrada por los delincuentes que hacen día a día lo que quieren, con policías corruptos y autoridades que fomentan la impunidad.

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“Nadie combate la libertad; a

lo sumo combate la libertad de

 los demás. La libertad ha existido

siempre, pero algunas veces como

 privilegio de algunos, otras veces

como derecho de todos”.

Karl Marx.

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