A 20 años del discurso de Luis Donaldo, todo sigue igual

El domingo pasado, se cumplieron 20 años del  asesinato del  entonces candidato del PRI a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio Murrieta, desde aquel lejano 23 de marzo de 1994 a la fecha, la percepción de la sociedad es que el magnicidio sigue impune, a pesar de que existe un sentenciado purgando su pena.

En el que pudiéramos llamar, México Contemporáneo, no se había vivido una crisis de lucha por el poder como la de hace 20 años, la mano dura del jefe del ejecutivo Carlos Salinas de Gortari, era conocida a lo largo y ancho del territorio nacional.

En muchos estados del país, existían gobernadores  en funciones que no ganaron y tomaron protesta como tales, la intromisión como nunca del Presidente de la República era más que notoria y gobiernos interinos, provisionales y sustitutos prevalecieron en la época.

En Guanajuato, vivimos esos escenarios constitucionalmente aberrantes, pues tras la renuncia de Ramón Aguirre Velázquez en la entidad, teníamos un Gobernador en funciones, Rafael Corrales Ayala, electo, con su constancia de mayoría conforme a la constitución y el interino Carlos Medina Plascencia.

Luis Donaldo, sabía del enorme poder del entonces presidente y conocía a la perfección de lo que era capaz políticamente, pues había sido secretario de estado y presidente del PRI a nivel nacional; fue Colosio, quien siguiendo instrucciones de Salinas operó el caso Guanajuato en forma conjunta con Gobernación.

Precisamente, por conocer la intromisión presidencial en la vida interna del Revolucionario Institucional, en el discurso del 4 de marzo de 1994, Colosio Murrieta, señaló en forma tajante, la necesidad de una sana distancia entre el PRI y el Gobierno.

El político sonorense señaló contundentemente, que la vinculación histórica con el gobierno, había permitido al PRI participar en los grandes cambios del país y la fuerza del gobierno fue la del partido, pero hoy, refirió, debe ser el trabajo transparente del Instituto político el que prevalezca.

Ante la sorpresa e incredulidad de la clase política de todos los partidos,  continuó con su discurso, sosteniendo que cuando el gobierno ha concentrado la iniciativa política, ha debilitado al PRI, por eso el partido demanda del gobierno imparcialidad y firmeza en la aplicación de la ley.

El discurso de Luis Donaldo Colosio, cimbró a muchos y desconcertó a otros tantos, jamás un político, sobre todo un candidato a la Presidencia de la República, había vertido públicamente tan duros cuestionamientos al gobierno y a la clase política en general.

Sostener que los mexicanos, estábamos cansados de la burocracia excesiva, del abuso de poder, de la corrupción e impunidad y de que la economía del país no se reflejara en los bolsillos de los mexicanos, fueron serios y duros cuestionamientos.

El México con hambre y sed de justicia de 1994, es el mismo de estos tiempos, probablemente más agravado, si analizamos el memorable discurso de aquel 4 de marzo en el Monumento a la Revolución en cuanto a los problemas que la sociedad enfrentaba, hoy, son prácticamente los mismos, nada ha cambiado.

La corrupción e impunidad se acrecentó en forma desmedida y no sólo de organizaciones criminales o delincuentes comunes, también se incrementó en la clase política: Gobernadores, Diputados, Senadores y Funcionarios Públicos de todos los partidos se ven frecuentemente involucrados en casos de corrupción, que por desgracia, se tiene la percepción que quedan en la impunidad.

El discurso del sonorense no ha perdido vigencia, sería bueno que todos los políticos lo escucharan, analizaran y pusieran en práctica, los doce años del supuesto cambio, modificó ciertamente las estructuras del poder, al grado de que hoy los estados se convirtieron en territorios aislados y cotos de poder para el partido en turno.

Tan malo el centralismo y manejo de la política desde la Presidencia de la República, como aquel que permite a los Estados hacer lo que les da la gana; los doce años de gobiernos panistas, fueron irresponsablemente manejados por el Ejecutivo Federal en turno.

La muerte del joven político norteño, no abonó en cambios significativos, parece que todos los políticos se pusieron de acuerdo y menospreciaron aquel discurso, que en realidad es fuerte al señalar sin regateos, que el gobierno no había cumplido con las expectativas de la ciudadanía y evidentemente que se refería fundamentalmente a gobiernos emanados del PRI.

La burocracia anacrónica, la inseguridad, corrupción e impunidad y la economía de los mexicanos siguen siendo  cáncer social y laceran a millones de mexicanos, que no tienen la oportunidad de pronunciarse, pero que viven día a día la ineptitud de muchas instituciones.

Las grandes reformas recién aprobadas deben urgentemente empezar a dar resultados, sabemos que es pronto, pero no se puede esperar más.

Los mexicanos vemos, un México inseguro, con índices de corrupción e impunidad alarmantes, con hambre y sed de justicia, nuestro pueblo ya está cansado, aguantar más, es contrario a la conservación misma del ser humano.

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