El 45% del consumo de bebidas alcohólicas, son adulteradas

En nuestro país, por desgracia existe toda una organización e industria de la piratería, en donde encontramos productos y mercancías de todo tipo, por más extrañas que parezcan; la intervención de las autoridades competentes para evitar la piratería es deficiente y hasta cierto punto complaciente.

Venta de discos piratas, videos, ropa, calzado, perfumes, refacciones, artículos deportivos, de piel, fotográficos, enseres domésticos, cómputo, plumas, lentes, mancuernillas, papelería y hasta artículos religiosos muy identificados con nuestro país, así como un largo e impresionante etcétera, los podemos adquirir  en tianguis y puestos callejeros.

Como señalamos, las autoridades competentes, como la unidad especializada de la Procuraduría General de la República, entre otras, o se hacen de la vista gorda, o forman parte de esta ilícita pero muy productiva actividad.

En forma cotidiana podemos encontrar en mercados, tianguis, puestos en la calle, los productos antes mencionados, que dañan seriamente a las industrias del ramo al que correspondan en forma alarmante; mientras la prevención que se hace en impresos y medios de comunicación en general, no logran que la ciudadanía tome conciencia al respecto.

El valor de un  CD, disco pirata, es de aproximadamente 10 pesos, mientras que el original alcanza un valor de 230 pesos, precios promedio, lo que nos da una diferencia enorme y desde luego, la dimensión del daño causado en este caso a la industria del disco.

El problema con la venta de la piratería y la tolerancia de nuestras autoridades, sumado a la escasa conciencia ciudadana al respecto, potencializa y fortalece  por desgracia a todo un sector alejado de la formalidad y la legalidad, en donde obtienen sumas millonarias.

Desafortunadamente, las consecuencias no sólo son de tipo económico, se fomenta la delincuencia organizada y al tratarse de productos de consumo humano piratas, el problema es mayor, alarmante y debe ser urgentemente atacado, a fin de evitar daños en la salud de quienes los consumen.

La venta de cigarros, medicamentos y bebidas alcohólicas piratas en nuestro país, alcanzan cifras inquietantes y reiteramos, los programas preventivos y correctivos no han funcionado; lo que genera que cada vez se incremente el consumo de estos productos con consecuencias letales en  muchos casos.

De acuerdo a varios estudios,  el consumo de bebidas alcohólicas en nuestro país es excesivo y por ese simple hecho causa daños como: accidentes viales, menoscabo en la salud, al ingreso personal y familiar, así como a la autoestima, entre muchos otros.

Si a la problemática de consumo excesivo se le suma que un gran número de bebidas que se ingieren en este país se encuentran adulteradas, los daños son necesariamente mayores, principalmente en la salud de los bebedores.

En México, se consumen al año más de 18 millones cajas de bebidas alcohólicas, de las que de acuerdo a la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) y la (PROFECO) el 45% de ese consumo, es de bebidas adulteradas, cifra verdaderamente alarmante que debe ocupar a las autoridades competentes.

La producción de bebidas adulteradas, se hace básicamente de tres formas: la primera, es sustituyendo el liquido original por otro de menor calidad; la segunda, combinándolo con agua y; la tercera y más peligrosa, agregando alcohol metílico.

En cualquiera de los tres escenarios, se producen graves riesgos de salud, por no tener un control adecuado en  la calidad e higiene, sin embargo, es la combinación de alcohol metílico la que puede ocasionar, en consumos considerables, la muerte.

Si se consumen al año más de 8 millones de cajas de bebidas alcohólicas adulteradas, el daño a la salud de millones de mexicanos es igualmente preocupante, sin embargo, poco se hace al respecto, incluso por los propios afectados.

La Comisión para la Industria de Vinos y Licores, reconoce la problemática actual y aunque las cifras son diferentes, acepta que de cada 10 botellas 4 de estas son adulteradas.

En esta ciudad, como en muchas otras del país, el consumo de bebidas adulteradas es recurrente no sólo en la clandestinidad, por desgracia, establecimientos que suponen una garantía para el consumidor venden este tipo de bebidas.

Cantinas, bares, los llamados antros e incluso restaurantes, cuyos encargados o propietarios sin escrúpulos y sin importarles la salud de sus clientes lucran con  la salud de estos, obteniendo jugosas ganancias ante la complacencia de las Autoridades.

La ciudad de León ocupa uno de los primeros lugares en el consumo de alcohol, lo que representa ya un problema de salud pública, y desde luego que las bebidas adulteradas están en los porcentajes nacionales, lo que debe ser cuidadosamente analizado a fin de encontrar una disminución, en el consumo en general.

Se aproximan las fiestas decembrinas y la época de mayor consumo de bebidas alcohólicas, sería conveniente que autoridades, productores y expendedores se pongan las pilas y eviten que las adulteradas, lleguen al consumidor final, quien es el que paga los platos rotos.