De un Estado autoritario a un Estado retado por la delincuencia (Parte 2)

Como lo señalaba en el artículo anterior, los Derechos Humanos a la mayoría de los mexicanos se nos han violentado, mínimo en una ocasión por parte de la delincuencia organizada y no organizada.

Pero, ¿qué se hace al respecto?; todo parece indicar que esa pequeña minoría delincuencial de que tanto se habla, le está ganando la batalla al Estado, quien se jacta con cifras frías y triunfalistas, que en realidad habrá que revisar.

No dudamos que en materia de narcotráfico, los índices en lugares como Michoacán, vayan a la baja, pero precisamente por ello nos preguntamos, ¿en dónde están? y ¿a qué se dedican todos los integrantes de células delictivas pulverizadas por los cuerpos policiacos y de inteligencia del  país?.

Dónde quedaron los delincuentes de alto grado de peligrosidad que sólo saben delinquir y desde luego cuentan con armas y relaciones para resurgir, o bien financiarse cometiendo ilícitos de todo tipo en otras regiones, hoy los corren de Michoacán mañana están en Querétaro o  Guanajuato, así de fácil.

En los últimos meses, que coinciden con la presión del gobierno en contra del crimen organizado en el Estado vecino de Michoacán, en nuestro estado, se han incrementado los robos con violencia casas habitación, extorsiones, secuestros  y tienen sembrado el terror en el estado en general, aunque poco o nada se hable de ello y mucho menos, quiera reconocerse.

Esos delincuentes, sin trabajo en el narcotráfico al menos de momento, se dedican a robar, extorsionar y secuestrar entre otros delitos, tanto en el propio territorio purépecha como en los estados colindantes y Guanajuato no es la excepción.

La delincuencia al final del camino, continúa con marcador a favor; la tecnología, armamento, capital y control de mandos importantes en los distintos cuerpos policiacos y hasta del ejército y la marina, potencializa su poder devastador y si a eso sumamos el apoyo de políticos de buen nivel, son prácticamente inmunes, intocables.

Estos grupos delictivos, violentan diariamente los derechos humanos de miles de mexicanos, sin que las autoridades hagan algo por evitarlo o corregirlo y son increíblemente estos delincuentes quienes al ser sorprendidos se duelen y se hacen víctimas de las Autoridades.

¿Qué está pasando con la Suprema Corte y el Poder Judicial Federal en general?; criterios tan laxos e irresponsables como el de Florence Cassez, quien no sabemos si sea culpable o inocente, el problema aquí es la gran avenida que la Corte deja a la delincuencia para quejarse de violaciones al debido proceso y obtener sin miramientos su libertad, eso es lo grave.

¿Dónde quedaron los derechos humanos de las víctimas de secuestro de estos grupos?, ¿dónde los de miles y miles de víctimas en este país que nunca obtuvieron datos o informes de sus desaparecidos?

Dónde se encuentran los responsables de la violación de derechos humanos a una sociedad temerosa, afligida, dolida, cansada e impotente, con el hartazgo de la ineficiencia, corrupción e impunidad que caracteriza en términos generales a nuestras Autoridades.

Nos piden confianza, que paguemos impuestos, que confiemos en los cuerpos policiacos a cambio de nada, sólo de miedo y terror eso es lo que los gobiernos de todos los niveles nos han dado a los mexicanos en los últimos años, un país hecho pedazos, que día a día se desmorona.

¿Qué pasó con el RENAVE que fue aprobado en 1998 y que nos costó a todos los mexicanos?; aquel en el que inscribimos ingenuamente nuestros vehículos, en un registro que por el bien de todos, espero se encuentre destruido; pues en manos de la delincuencia sería fatal, si es que a la fecha no lo tienen.

Otro fracaso rotundo más reciente, que igualmente costó a consumidores  y que al igual que el Registro Nacional dé Vehículos, los datos proporcionados por el consumidor son de gran valía, pues son los datos personales, de casa y números telefónicos, nos referimos al RENAUT, que contiene información de gran valía, que espero se encuentre bien resguardada.

Y regresando con la percepción de la ciudadanía, en el sentido de que los únicos beneficiarios con la existencia de los derechos humanos, son los delincuentes que llegan al extremo de alegar violaciones a sus derechos humanos y se hacen las víctimas.

A nivel mundial debe existir un verdadero protocolo para no caer en manos de la delincuencia, que con su dinero y forma de comprar e intimidar  se convierten en máquinas de violación a los derechos humanos, logran generar todo un aparato poderoso de defensa legal que les impide enfrentar procesos o anularlos, cuando sea necesario.

Esa clase de delincuentes no pueden tener derechos humanos, al menos no aquellos que les permita reducir sus penas, o no cumplirlas, operar desde la cárcel o delinquir desde ahí; sus derechos humanos no pueden estar por arriba de sus verdaderas víctimas.

Ya superaron al Estado al menos es la percepción que todos tenemos, no se puede seguir viviendo para ellos con la zozobra y terror con que se vive, ya basta, ya  estamos cansados, agotados y la esperanza cada vez está más lejana, en pocas palabras estamos hasta la madre.

ftotrejo@gmail.com