Parque Bicentenario, monumento a la sinrazón

Vergüenza, impotencia y todos los calificativos que se le quieran añadir, quedarán cortos a la impresionante y abandonada obra construida con motivo del Bicentenario de la Independencia de México.

Horas antes de escribir estas líneas, visité las majestuosas y costosas instalaciones del famoso Parque Bicentenario ubicado en el municipio de Silao, Guanajuato, no es la primera visita que realizo a ese lugar, para ser exacto, acudí a una exposición y a un concierto y por desgracia, el sentimiento que me invade siempre es el mismo, enojo e impotencia.

Sin embargo, déjenme comentarles que el de ahora fue diferente, probablemente  con un malestar más intenso, acompañado de tristeza, de reflexión, este Elefante Blanco, en esta ocasión se encontraba solo, algunas personas caminaban por sus extensas y amplias instalaciones, personal de mantenimiento igualmente se dejaba ver  por el inmenso lugar.

El área de comidas o restaurantes, cerrada al 98%, algunas casetas ofrecen comida chatarra, de esa que el mismo gobierno pretende erradicar, el poco personal que labora en dicho lugar, comentaba que siempre se encontraba así de sólo, una joven vendedora de plano dijo, que el Bicentenario era un fracaso.

Hace cerca de un año el actual Gobernador del Estado,  Miguel Márquez Márquez,  señaló categóricamente que no estuvo de acuerdo con su construcción, pero que en la actualidad la administración del mismo se hacía en forma legal y trasparente.

Nos preguntamos: si el Señor Gobernador no estaba de acuerdo, ¿por qué no lo externó públicamente en su momento?; tenía peso político, era Secretario,  muchos ciudadanos de a pie, tampoco lo estuvimos y desde nuestras respectivas  trincheras rechazamos su construcción.

Se trata, que una obra pública construida con recursos de los guanajuatenses y que costó más  de MIL 500 Millones de pesos, y que sea administrada legalmente, es lo menos que debemos esperar, es más, lo creo, no lo cuestiono, sin embargo, la administración de este elefante blanco sigue costando a los ciudadanos mucho dinero, hace un año se señalaba la cifra de 120 millones al mes, lo que es vergonzoso, pues se está tirando el dinero.

Algo se tiene que hacer con este monstruo de monumento a la sin razón,  su costo fue multimillonario y de nada sirvió, ni sirve, pero tampoco se le pueden seguir invirtiendo 120 millones mensuales, 4 millones por día, 167 mil por hora de mantenimiento.

Se ha mencionado que se vendería, se rentaría, que se adaptaría para oficinas de gobierno, lo cierto es que no se tiene definido con exactitud un proyecto viable que en realidad termine con esta problemática que Oliva Ramírez heredó al actual gobierno.

A principios de año se mudó parte de la Secretaría de Turismo del Estado al Parque Bicentenario, la verdad no sabemos si ya está funcionando en su totalidad en esas instalaciones, si se mudarán otras dependencias, si se combinará el uso de este elefante blanco.

¡Qué paquete le dejó Juan Manuel  Oliva a Miguel Manuel Márquez!; no sólo se trata del tema que ahora tratamos, existen por ahí muchas otras acciones de gobierno cuestionadas, como la venta de terrenos para la refinería y del famoso tren interurbano.

La diferencia entre estas y la del Parque Bicentenario, independientemente de las sumas involucradas, es que en aquellas ya no se gasta, ya no se están invirtiendo recursos públicos, al menos eso es lo que creemos y esperemos que así sea.

La construcción de este mega espacio en Silao, Guanajuato, fue cuestionada desde un principio, el costo inicial de la obra fue superado con creces, la ubicación, el uso; vaya, detractores existieron y muchos, pero al final, la sin razón salió adelante.

Habrá que encontrarle lo más pronto posible una solución, sabemos que fue en otra administración, pero esto no nos ayuda, independientemente de la responsabilidad legal de quienes estén involucrados, el problema de uso y costo de mantenimiento existe y será esta administración, quien en forma urgente  encuentre la salida.

Un proyecto que sin sustento alguno señalaba un aforo diario de 30 mil personas, (Miles más que el Estadio León) y que después reculó al 10%, es decir, a 3 mil personas diarias, no puede llegar a buen puerto, finalmente el ingreso promedio con boleto pagado fue de 100 personas por día, poca la diferencia.

Las exposiciones y eventos que se traigan podrán ser de muy buen nivel, como la actual y muchas otras, no se cuestiona la majestuosa obra, el problema es que no la utilizamos y que además de lo cuestionado de la inversión, sigue generando un costo al erario público, ese es el problema.

Hoy existe en nuestro estado prueba de ello, alcaldes que se mocharon con diputados y otras personas para obtener recursos para obras públicas y asignar estas a determinadas constructoras.

La corrupción es un flagelo mundial, como lo señala Luis Alberto Jaramillo en su artículo: “La Ética y Lucha Contra la Corrupción en las Obras Públicas”.

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