Mamá Rosa, ¿culpable o inocente?

Esperemos que se haga el trabajo serio y si la señora de marras es culpable, se le debe castigar; la edad no es sinónimo de inocencia, el hecho de ser una octogenaria no significa que se le absuelva.

Rosa del Carmen Verduzco Verduzco, nombre correcto  de la ex monja que hace más de 60 años, se ha dedicado a la ayuda de niños conocidos como de la “calle” y que más tarde fundó el albergue “La Gran Familia”, divide hoy opiniones de los mexicanos.

Con la intervención desmedida y en exceso del ejército en el albergue “La Gran Familia”, el pasado martes, en la que aparentemente se detiene a varios empleados y a la controvertida “Mamá Rosa”, como también se le conoce, opiniones van y vienen en diferentes sentidos.

Desde cantinflescas muestras de apoyo del ex presidente Vicente Fox, pasando por la defensa de su esposa Martha Sahagún y las lágrimas del hermano de esta, hasta las declaraciones de Enrique Krause y Jean Meyer y varios intelectuales  protectores de la reputación y honorabilidad de “Mamá Rosa”.

Por otro lado, varias denuncias de personas de a pie, a quien ni las autoridades escucharon y que durante años se quejaron de la forma en que se trataba a los menores en ese albergue michoacano.

La fundación “Find” ONG, dedicada a la búsqueda de niños desaparecidos, ha realizado denuncias de maltrato y anuncia que pronto efectuará otras tantas, pues señala que se cometían toda serie de vejaciones, desde trata de personas.

La Comisión de Derechos Humanos de Jalisco, emitió una recomendación en este año a la directora de este centro, sin encontrar eco ni respuesta, pues hay quienes aseguran, el poder político de Verduzco, es basto.

La sociedad está dividida en este problema, lo cierto es que pesa mucho más la defensa exacerbada de intelectuales y personajes políticos, que la denuncia de “Juan Pueblo”, el operativo excesivo abona a que se tenga una percepción favorable a “Mamá Rosa”.

Algunos activistas que acudieron al operativo, dan cuenta de la forma indigna en que vivían cientos de menores de edad, en condiciones insalubres, con alimentos descompuestos, descalzos y sin ropa.

Habrá que preguntarse si cuando los intelectuales acudieron al albergue lo anunciaban con anticipación, lo cual es muy probable, lo que permitía corregir y dar una imagen diferente a lo que cotidianamente ocurría en el lugar.

Por otro lado, tenemos el apoyo económico que recibía de la federación, estados y municipios, además de otras instituciones y de particulares, lo que con toda seguridad permitía al albergue proporcionar una permanencia digna y decorosa.

Hay quienes sostienen que, durante muchos años, “Mamá Rosa”, sirvió como equilibrio social en la región, pues mantenía los secretos de las clases más pudientes y poderosas.

La historia en todos estos años sobre el origen de muchos niños, es probable que nunca se conozca y la generosa Mamá Rosa, conocedora del fruto de esas pasiones prohibidas de muchas mujeres de la región que ha guardado como nadie, lo sigue haciendo.

Independientemente  de los apoyos que durante años ha recibido, es más que conveniente continuar haciéndolo, sobre todo en éstos momentos tan difíciles, a fin de no poner en riesgo su secrecía, pues hay que ayudar quien ha mantenido los secretos de muchos miembros de una sociedad tan conservadora.

Hoy, la Procuraduría General de la República parece que reculó y ante las muestras de apoyo de los que si pesan mediáticamente, donde dogmáticamente absuelven a la directora de un centro cuestionado por el pópulos, decide al menos por el momento no ejercitar acción penal, en contra de tan generosa dama.

Esperemos que se haga el trabajo serio y si la señora de marras es culpable, se le debe castigar; la edad no es sinónimo de inocencia, el hecho de ser una octogenaria no significa que se le absuelva.

Este problema es complejo y compete al estado su control, supervisión y atención, se deben regular los centros de este tipo y se les debe vigilar en demasía, no es la primera vez que esto sucede.

La falta de una legislación moderna y eficaz en esta materia, abona  a la actuación al margen y fuera de la ley; se trata de niños indefensos, que de alguna manera, tarde que temprano se incorporan a la sociedad.

La falta de atención en este rubro nos puede cobrar facturas sociales muy caras, algunas de ellas incluso impagables que no admiten retribución, pues muchos de estos hoy niños, por desgracia se incorporan a las grandes organizaciones delictivas y no hay regreso.

No importa que el operativo haya sido desmedido o aparatoso, eso es lo de menos, aunque algunos medios lo ponderen, lo importante es buscar la verdad de este episodio tan lacerante y vergonzoso, se debe investigar; si es nocente, adelante, y si resulta  culpable, igual.

ftotrejo@gmail.com