Libertad de expresión, pese a quien le pese

La libertad de expresión es una garantía constitucional, un derecho humano reconocido prácticamente en todos los regímenes democráticos, tanto en el derecho positivo como norma fundamental interna, como en el derecho internacional.

Hoy en día, los estudiosos de la materia, al hablar del derecho a la libertad de expresión, parten necesariamente desde el campo o ámbito de lo derechos humanos, analizados también en las sociedades democráticas.

La libertad de expresión como derecho inherente a la naturaleza humana, en donde el derecho positivo sólo logra plasmarlo para garantizar su ejercicio, no es una concesión graciosa del Estado, es a éste, a quien más le sirve, pues es a partir de su “reconocimiento y regulación”, (no limitación o censura), el ciudadano obtiene una válvula de escape a su expresión.

En muchos países existe, como anotaba, el reconocimiento, pero también regulación a ese derecho de expresión, para muchos cuestionable, pues aseguran que se trata de censura, sin embargo, esa libertad a manifestarse no sólo debe reconocerse sino fomentarse en beneficio del propio Estado y la estabilidad de éste.

Se dice que en México como en otros países, la libertad de expresión es inconmensurable, nadie sabe dónde inicia y donde termina, hay quienes como en toda actividad, lesionan la privacidad, honra y dignidad de las personas, bajo el argumento y ejercicio  de ese derecho.

Este tema es escabroso y tiene muchas aristas; lo que sí es lamentable, que se use el poder la fuerza, la intimidación para restringirlo o evitarlo, no puede permitirse bajo ningún argumento.

En materia de libertad de expresión en los medios de comunicación, es donde más se sufre la intimidación, las amenazas y por desgracia se llega a afectar directamente a periodistas ya en su persona o en sus bienes.

El problema se agrava cuando no sólo es el Estado, quien presiona al informador, sino también las organizaciones delictivas o delincuentes comunes; los periodistas están sujetos a las reacciones de criminales o incluso políticos que no comparten lo expresado por estos profesionales.

En México, de acuerdo a algunos estudios, es la tercera de las profesiones más peligrosas, sólo por debajo de quienes practican deportes extremos y boxeadores profesionales, situación que es alarmante y preocupante, al grado tal que los periodistas sufren o batallan para obtener seguros de vida.  

Lamentablemente en los últimos años, empresarios dueños de medios de comunicación, directores y periodistas en general, han sufrido ataques de diversa índole, por desgracia en muchos de esos eventos pierden la vida y son brutalmente asesinados.

Periodistas Sin Fronteras, señala que, en nuestro país, ejercer la profesión en comento es de alto riesgo y sostiene que en la última década han muerto más de 80  y se encuentran 17 desaparecidos, cifras verdaderamente escalofriantes y que al igual que la mayoría de los delitos en este país, se suman a una gran lista sin resolver, reinando la impunidad.

El asesinato a periodistas por parte del crimen organizado, se debe combatir a toda costa, al igual que cualquier hecho delictivo, sin embargo, cuando  participan autoridades corruptas, a las que se les señala mediáticamente, la condena debe ser mayor, no se puede permitir.

El estado debe garantizar en forma oportuna y clara la libertad de expresión de todo ciudadano, desde aquel que lo hace en una reunión de amigos, en la escuela, el trabajo, en cualquier foro, así como de aquellos que lo hacen en forma organizada para algún medio de comunicación.

La semana pasada, precisamente por varios medios de comunicación y por las redes sociales, nos enteramos de la cobarde agresión a una reportera de un  medio en la ciudad de Silao, Guanajuato.

La joven reportera  de “El Heraldo” Karla Silva, fue agredida físicamente en forma cobarde por varios sujetos que ingresaron a su oficina en la  vecina ciudad  de Silao de la Victoria, sin que se tenga rastros de los agresores.

Esos hechos fueron rápidamente condenados y repudiados en diversas redes sociales, así como en medios locales, nacionales e internacionales, donde manifestaron su indignación a los hechos ocurridos.

Hay quienes hacen imputaciones a un gobernante local y aseguran que fue el autor intelectual de estos lamentables hechos, incluso, algunos políticos de oposición, piden se le destituya.

Lo cierto es, que esta joven reportera fue salvajemente agredida y se debe buscar a los verdaderos responsables, tanto materiales como intelectuales y sea quien sea, ostenten o no un cargo público, deben ser procesados y sentenciados conforme a Derecho.

Señala una frase popular que: “una golondrina no hace verano” y en el estado, es el primer caso de ataque a un periodista, al menos físicamente, pero: ¿para qué esperarnos a que sean más?, recordemos que recientemente existió una agresión a otra periodista por lo menos verbal y jaloneos, por parte de una regidora de Guanajuato Capital.

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“Nada contribuye más a la estabilidad y firmeza de una república como organizarla, de suerte, que las opiniones que agitan los ánimos, tengan vías legales de manifestación”. 

“Nicolás  Maquiavelo”.

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