Libertad de expresión, sus “límites”

Mi libertad se termina dónde

empieza la de los demás.

Jean Paul Sartre

Señalado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos como un Derecho Fundamental o Humano, la libertada de expresión, se encuentra plasmada hoy en día en cualquier Constitución de países democráticos.

De esta libertad derivan entre otras, la de imprenta o mejor conocida como libertad de prensa,  el Estado debe garantizar esa libertad, es  una obligación ineludible, pero también debe ser garante del respeto de todos los derechos humanos y fundamentales de sus gobernados.

Es el Estado, el que deberá sin pretexto alguno, fomentar el desarrollo de los derechos sustanciales de los ciudadanos, debe velar y ser el más severo revisor de su cumplimiento y a su vez sancionar cuando sea necesario.

No basta garantizar la libertad de expresión o de libre pensamiento o cualquier otra libertad,  también deberá estar atento, a que bajo el argumento de ejercicio de una libertad, no se vulneren derechos a terceros.

A raíz de la reforma a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos publicada el 10 de junio de 2011, en el diario oficial de la federación, conocida como “Reforma de Derechos Humanos”, se incorporó expresamente en el artículo 1° de la Constitución Federal, que todas las autoridades del país, en el ámbito de sus competencias, están obligadas a garantizar el respeto y la protección de los derechos humanos reconocidos en la constitución federal y los tratados internacionales de los que el estado mexicano forma parte.

Así mismo, se prevé que la interpretación de las normas en las que se establezcan derechos humanos tendrán que hacerse con apego a lo que la propia carta magna y los tratados internacionales disponen al respecto y que esta deberá hacerse en el sentido de favorecer en todo tiempo a las personas en la protección más amplía, lo que se conoce como el principio pro persona o pro homine.

Esta trascendente reforma, obliga a toda autoridad independientemente del nivel jerárquico, a garantizar el respeto y cumplimiento de los Derechos Humanos y a aplicar en caso de interpretación, la norma jurídica que le sea más favorable al ciudadano.

En este país por desgracia y ante el crecimiento del crimen organizado y de la delincuencia en general, las agresiones a periodistas e informadores de diferentes medios de comunicación en la república se incrementaron en forma alarmante.

Más de cien periodistas muertos y decenas de desaparecidos se tienen contabilizados del año 2000 al 2014 y se atribuyen a distintas organizaciones delictivas que pretenden intimidar y coartar la libertad de expresión.

Por su parte el estado, sigue en deuda, las ejecuciones y agresiones no disminuyen y estos profesionales de la información se ven cada vez más presionados en el ejercicio de sus actividades cotidianas.

Pero también existen por desgracia, algunos medios de comunicación o periodistas, que en el ejercicio de su profesión no actúan correctamente y bajo la bandera de la “libertad de expresión” difaman y dañan a las personas.

En algunos casos ponen en riesgo la integridad física de las personas, en otras simplemente, con informaciones tendenciosas manipulan las notas y terminan difamando y agrediendo.

La libertad de expresión también tiene sus límites, todas la libertades los tienen de hecho, estas son parte del catálogo de derechos humanos que tratados como el  pacto de San José  contempla.

El artículo 11 del citado documento establece el Derecho a la protección y reconocimiento de la honra y dignidad del ciudadano, a no ser objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, de familia, ni de ataque ilegales a su reputación y es protegido legalmente cuando estos se dan.

Por su parte el numeral 13 del mismo cuerpo legal  referente a la Libertad de expresión, señala en los primeros 3 puntos que nos interesa lo siguiente:

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión.  Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.

2. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa censura sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar:

 a)  el respeto a los derechos o a la reputación de los demás, o

 b) la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.

3. No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones.

Como podemos observar las libertades no son absolutas y se hace daño al coartar la libertad de expresión como el excederse y abusar de ella.

ftotrejo@gmail.com