Gracias, Gustavo Matosas

Muchas, pero muchas cosas, son más importantes que el futbol soccer, sin embargo, todo ser humano requiere de pasatiempos y distractores que le permitan desahogar las presiones que a diario vive, sobre todo en una sociedad tan dinámica y exigente.

En estos tiempos con tantos conflictos, en donde cotidianamente observamos la pérdida de valores de todo tipo, en una comunidad desgastada y asfixiada por la economía, inseguridad, corrupción y un largo etcétera de factores que nos agobian, las válvulas de escape no sólo se justifican, sino que se hacen necesarias.

El futbol es un negocio y nadie lo puede cuestionar, más allá de la pasión y de la entrega de los aficionados por su equipo, existen muchos intereses de por medio que privilegian los dueños del balón, los directivos de los clubes profesionales de soccer.

Pero al verdadero aficionado, que semana a semana está atento no sólo al accionar de su equipo, sino al resto de la liga, de los rivales por vencer, del estado físico técnico de los jugadores, no le importan esos intereses, el futbol, su equipo, está por encima  de cualquier interés.

Los aficionados al Club León, a la fiera, que en las épocas recientes vivimos y sufrimos la pesadilla por 10 años en la liga de ascenso, no nos importan los manejos de los hombres de pantalón largo, claro que se cuestionan, sin embargo, privilegiamos este hermoso deporte en la cancha, que es lo que nos importa.

La llegada de Gustavo Matosas al equipo de nuestros amores, vino a cambiar radicalmente las expectativas, en el ascenso prácticamente se barrió con la liga, demostrando no sólo poderío en lo futbolístico, sino en la actitud y forma de juego, aquí no se competía para sacar un puntito, se jugó  para ganar y de qué forma.

El impresionante y agradable estilo de juego, sello característico del entrenador de marras, cautivó desde el inicio y logró adeptos no sólo en local, trascendió a lo nacional e incluso en lo internacional.

Los medios deportivos daban cuenta semana a semana de ese estilo único y diferente de juego, que daba resultados, donde se ponderaba el futbol, por encima  del marcador.

Y qué decir de su primer campeonato, verdaderamente apoteótico, contra uno de los equipos más poderosos y con mayor popularidad del país, donde prácticamente, sólo existió un equipo, el Campeón León.

Y cuando muchos detractores señalaban el declive de la fiera, por sus resultados en el torneo regular, viene la clasificación y segundo campeonato, nuevamente con un juego de gran nivel que mereció el reconocimiento de propios y extraños.

La presente temporada, no alcanzó para clasificar, sin embargo, el nivel mostrado por los verdes en los últimos 6 o 7 encuentros fue en ascenso y dejó buen sabor de boca, aunque lo ideal hubiera sido clasificar. 

Y qué decir de la copa  libertadores, donde por primera ocasión acudimos, logrando el mejor momento nada más y nada menos que en el estadio legendario del maracaná, enfrentando y venciendo al Flamengo de Brasil, ante cerca de 80 ml fanáticos, pocos equipos en el mundo pueden presumirlo.

Pero no pretendemos recordar las estadísticas excelentes en esta era de Gustavo, esas están ahí y por siempre quedarán, lo que se resalta es la identidad de una gran afición en torno a un equipo de futbol, ese sello de romperse el alma en la cancha de los jugadores, de los “berrinches”, gritos y posturas de Matosas, en comunión con los hinchas, lograron esa  identidad que hoy tenemos.

A Matosas, frase de mi hijo, le debemos desde el ascenso, que el 31 de diciembre nos sobren uvas en los deseos, ya no pedimos más por llegar al máximo circuito, pero le debemos además, toda una época que quedará tatuada en la piel de cada uno de sus seguidores.

Matosas se caracterizó entre muchas otras cosas, por pelear en toda trinchera por sus jugadores, logrando conjuntar no sólo a un gran equipo, el Uruguayo, creó una verdadera familia.

Los regaños a sus jugadores fue lo que se veía en la televisión, sin embargo, sabemos de los consejos que a esos les daba, no sólo como estratega, sino también como persona.

Con Nacho González, tuvo múltiples enfrentamientos, sin embargo, hoy en día es sin duda uno de sus jugadores  importantes, por la entrega y profesionalismo que el central imprime en cada una de las jugadas.

Termina una época con el mejor entrenador sin duda en cuanto a resultados, forma de juego y comunión con la afición, el sudamericano pasó a la historia de este glorioso equipo de futbol; muy difícil para quien llegue, pero se le tendrá que apoyar con todo.

Como en cualquier actividad, terminan los ciclos y todo parece indicar, que el de Gustavo Matosas, concluyó con el equipo León, pero así es la vida y más en el futbol de nuestro país.

Gracias Gustavo, por tu entrega, por tu legado, por regresar a  este equipo al lugar que le corresponde como grande que es, gracias por esta identidad que hoy tenemos y que en mucho eres artífice.

A donde te dirijas, ya sea en la Autónoma de Nuevo León, o en cualquier otra institución, mucha suerte, seguro seguirás cosechando frutos, este aficionado y seguro miles más, te estaremos siempre agradecidos.

ftotrejo@gmail.com