Corrupción e impunidad, de nuevo al abordaje

En este país, donde la corrupción e impunidad forma parte de nuestra vida diaria, en donde por desgracia vemos como "normal" su práctica, en donde en forma recurrente, fundamentalmente políticos de todos los colores y niveles son quienes se ven involucrados; ya pocas noticias nos sorprenden.

La credibilidad en el Gobierno en general, está por los suelos, sobre todo cuando se trata de cuerpos policiacos, seguido de los políticos y por desgracia de quienes tienen a su cargo la procuración e impartición de justicia.

En el México reciente, los escándalos de políticos envueltos en hechos vergonzosos de descomposición y desde luego de su fórmula inseparable la impunidad, la participación cada vez más notoria de la delincuencia organizada aumenta y potencializa dicha corrupción.

Es preocupante la penetración del crimen organizado en las estructuras gubernamentales, el peso específico que tienen sobre quienes están a cargo de dependencias oficiales encuentra su origen en el financiamiento de campañas electorales.

Si los jefes de estas estructuras delictivas, perfectamente organizadas, escogen y promueven candidatos a diversos cargos de elección popular, en donde a la postre imponen funcionarios y dirigen las políticas públicas, ¿Qué podemos esperar como ciudadanos?

Hagamos un pequeño viaje por el tiempo para puntualizar la corrupción existente en cada sexenio en los últimos 50 años; La corrupción e impunidad en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, marcado con el aberrante y vergonzoso crimen de estado en 1968.

Luis Echeverría Álvarez, responsable al igual que su antecesor de la matanza de Tlatelolco en 1968 al desempeñarse como Secretario de Gobernación, sin embargo, también fue el responsable de la matanza de Corpus Cristi, o el Halconazo en junio de 1971, donde asesinaron y desaparecieron a muchos estudiantes que se manifestaban.

José López Portillo, identificó su gobierno por una fuerte crisis financiera, que se acrecentó a la dejada por su antecesor, la devaluación de nuestra moneda frente al dólar, los actos de corrupción en funcionarios como el célebre Negro Durazo, que construyó el famoso y lujoso "Partenón", fue un personaje que se caracterizó por las desapariciones y asesinatos en la época.

Miguel de la Madrid Hurtado. Probablemente el sexenio con menos escándalos en corrupción, pero no exento, pues en el terremoto de 1985, se le cuestionó sobe el manejo del problema y sobre todo el ocultamiento de cifras de muertos y heridos, además de tener en su haber el mayor escándalo electoral en 1988.

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Carlos Salinas de Gortari, probablemente el presidente con mayor aceptación en una etapa de su gobierno, pero al término de su mandato el más odiado, la corrupción e impunidad en su máxima expresión y con una mano dura inquebrantable.

Ernesto Cedillo Ponce De León, durante su gestión la crisis económica se agudizó, la oposición ocupó por primera ocasión la mayoría en el congreso y finalmente fue quien entregó constitucionalmente y con el reconocimiento internacional, el poder a un partido de oposición, al igual que De la Madrid, se le puede considerar como un buen presidente.

Vicente Fox Quezada, a pesar de las grandes expectativas que generó su llegada al poder, su gobierno dejó mucho que desear, su singular forma de gobernar ocasionó problemas a nuestro país internacionalmente, es este sexenio donde se inicia un verdadero descontrol con las fuerzas policiacas; los ciudadanos empezamos a percibir la inseguridad, recordemos Acapulco, Ciudad Juárez y la fuga del "Chapo Guzmán".

Aunque ya existían serios problemas de delincuencia, Felipe Calderón Hinojosa, de un elegante y profundo discurso, que sólo quedó en eso, ha sido esta gestión tan dolorosa en donde murieron cientos de miles de mexicanos en una guerra innecesariamente declarada, que desde luego debía combatirse, pero no tan estrepitosamente mal como se hizo.

La corrupción se acrecentó igualmente al igual que la impunidad en el presente sexenio a pesar de que nos encontramos a la mitad, las grandes reformas que son un mérito, no son suficientes para erradicar la pobreza, la inseguridad entre otros muchos males.

Sin embargo, el reciente escándalo del mandamás de grupo Higa, donde se encuentran involucrados personajes políticos, deportistas y grandes celebridades, es algo insólito, pues también se involucra al crimen organizado del país.

De resultar ciertas las investigaciones periodísticas realizadas, en las dimensiones que se señalan, será esta noticia un acontecimiento que viene a ser un parteaguas en el crecimiento del crimen organizado.

Juan Armando Hinojosa Cantú, deberá al igual que empresarios como Ricardo Salinas Pliego, el narcotraficante Rafael Caro Quintero, el astro del futbol Lionel Messi, entre muchos otros, dar respuesta puntual de las imputaciones.

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Esa presunta participación de empresarios, políticos, actores, que aprovecharon paraísos fiscales para realizar transacciones millonarias sin que fueran detectadas por las autoridades hacendarias en México, apenas inicia, habrá que darle seguimiento y esperar su desenlace, pero que la noticia resultó un verdadero tsunami de dimensiones impredecibles, no hay duda.

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