Corrupción e impunidad marcan a México

“La corrupción es causa

 directa de la pobreza de los

 pueblos y suele ser la razón

 principal de sus desgracias

sociales”.

Jorge González Moore

Alguna vez hemos escuchado, leído o tenido conocimiento de hechos de corrupción de funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno, de paraestatales, organismos descentralizados, centralizados entre muchos otros entes  públicos.

La respuesta desde luego será afirmativa, durante muchas décadas los mexicanos hemos vivido en el día a día, escándalos grotescos de corrupción verdaderamente asombrosa, que han logrado en el ánimo social, una alarmante y significativa falta de credibilidad en los gobernantes de este país y lo que resulta lamentable en las propias instituciones.

Funcionarios corruptos, que roban de manera descarada los recursos públicos de diversas formas, desde la más sofisticada, hasta llegar a las más burda y aberrante, estos empleados de todos los niveles y de todos los sabores, se han enriquecido impresionantemente, sin que alguien les ponga un alto.

La corrupción está tan arraigada en todas las estructuras de gobierno, que la observamos, desde el agente de tránsito o policía de a pie, el burócrata de mostrador, hasta el funcionario más encumbrado, sin importar los colores partidistas que gobiernen.

Si tomamos en cuenta que en este país existen más de 8 millones de burócratas, por cierto, muy por arriba de los 2.2 millones que tiene Estados Unidos con una población superior a los 300 millones de habitantes, el problema de corrupción se agrava con tanto trabajador al servicio del estado.

¿Qué pasó con funcionarios Federales, Gobernadores y otros tantos políticos lo mismo priistas, panistas, perredistas verde ecologistas y de otros partidos políticos que han tenido verdaderos escándalos en sus  gestiones por actos de corrupción?

Los arreglos políticos por desgracia prevalecen y conforme se acercan los tiempos electorales parecen que retoñan, pero finalmente quedan en el olvido al no existir denuncias concretas hacia estos políticos.

Los ciudadanos estamos cansados que los medios de comunicación den cuenta de actos de corrupción de funcionarios públicos de todos los niveles y las cosas quedan sólo en eso, en información.

¿Dónde están las denuncias contra los políticos de este estado que tanto se pregonan y que tanto se han anunciado?, ¿dónde están los organismos de distintos gremios  y asociaciones que presionen y logren que los responsables actúen?

La reforma electoral reciente no es suficiente para poner un verdadero alto a prácticas viciadas entre algunos empresarios y candidatos, futuros gobernantes o legisladores.

Empresarios, prestadores de servicios, comerciantes, etc., aportan recursos económicos y materiales a las campañas políticas con la finalidad de que cuando el candidato llegue a la silla, retribuya con creces  esos favorcitos.

Estas prácticas viciadas son actos de corrupción que mucho dañan a la ciudadanía, quien termina padeciendo las ineficiencias de muchas de estas personas que son favorecidos con obras o contratos de todo tipo, muchas ocasiones con precios inflados y de mala calidad.

Pero en este México de corrupción donde no pasa nada por la negligencia y actuar de las autoridades, estamos atados de manos; la impunidad reina a lo largo y ancho del país y simple y sencillamente no pasa nada.

Cuando un funcionario honesto que los hay, pocos por desgracia, hace una denuncia, o lo corren, cambian de puesto o incluso lo amenazan y qué decir de un ciudadano común y corriente quien carece de información y conocimientos para presentar una denuncia o mínimo una queja.

El ex vecino, conocido, familiar, amigo, que conocimos durante años, fue funcionario público y cambió en todo: casa, coche, ropa, forma de actuar y se pavonea y placea  presumiendo su botín, pareciendo ignorar que conocemos sus orígenes.

Son mitómanos, desmemoriados o bien sinvergüenzas descarados, que ante la impunidad que priva en este país, no les importa que se les señale y que se les cuestione su patrimonio, que se acrecentó precisamente, durante la época que “sirvió” públicamente.

¿Qué tendrá que pasar para que despertemos y exijamos que se acaben estas corruptelas o bien que no queden impunes y se olviden o sean materia de negociaciones?; ya basta, no podemos continuar así.

Los organismos empresariales, los colegios, asociaciones, universidades, la sociedad en general, debemos dar un giro y abandonar esta pasividad que a nada nos conduce, por las vías legales e institucionales pero unidos, podemos cambiar a este México que se encuentra en los indicies más altos de corrupción e impunidad en el mundo.

Este binomio maldito de corrupción e impunidad, nos tiene sumidos como Nación y es un lastre que cargamos desde hace muchos años, generando inseguridad, pobreza, falta de crecimiento y de oportunidades.

ftotrejo@gmail.com