Amarga navidad y año nuevo sin esperanza (Parte II)

En mi colaboración anterior, señalé con tristeza el caos que los habitantes de esta nación vivimos día a día en distintos rubros, la inseguridad agobia y se incrementa  bajo una impunidad injustificada por parte del estado.

En la actual administración, bajo el argumento de ser un Gobierno democrático, dispuesto al dialogo con sensibilidad y con gran apertura ha permitido que grupos supuestamente sin identificar, bajo una impunidad alarmante, cometan toda clase de atropellos y desmanes.

Las marchas y protestas que pudiéramos calificar de legítimas o al menos pacíficas en esencia, son infiltradas por verdaderos delincuentes y reiteramos los responsables de la seguridad en los tres niveles de gobierno brillan por su ausencia.

Mucho se comenta que el Ejecutivo Federal con las reformas estructurales afectó intereses de poderosos y que son estos o alguno de estos, quienes le están complicando las cosas, teniendo como resultado lo que hoy vivimos.

Los trágicos acontecimientos en Iguala, mezclados con los problemas económicos y de inseguridad entre otros, hicieron crisis en el sistema político del país, donde por cierto los partidos se han abstenido de pronunciamientos serios sobre el tema.

Pareciera que los principales partidos estuvieran inmersos en un pacto de no agresión, pues todos tienen cola que les pisen y mejor el silencio que el intercambio de reclamos y cuestionamientos.

Pero, ¿qué tendrá que hacer el jefe del ejecutivo y su equipo a fin de recuperar en la medida de lo posible algo de credibilidad para un gobierno que se encuentra atrapado en callejón sin salida?, o al menos no encontrada hasta el momento.

Recientemente el Presidente de la República se dirigió a los mexicanos con motivo de una reunión en materia de seguridad, donde participaron organizaciones no gubernamentales (ONG), así como la totalidad de los gobernadores, el jefe del departamento del Distrito Federal y el gabinete de seguridad.

En dicha reunión, el mandatario de la Nación, señaló categóricamente que no permitirá que la delincuencia avance, que esta, es decir la delincuencia, cada vez esta mayor preparada y organizada, lo que hace más complicado el actuar del estado.

Esta reflexión del presidente es cierta y se ha mencionado desde hace ya muchos años, tanto en los dos sexenios azules como en el actual, sin embargo  no puede servir de justificación o ser utilizada para matizar los resultados.

El Presidente de la República en el que muchos mexicanos confiamos dándole nuestro voto, seguros de que la experiencia del partido y el oficio político del grupo al que pertenecía, conocía perfectamente el escenario, que en materia de seguridad, se tenía en el país. 

Enrique Peña Nieto optó por las reformas a las cuales privilegió, por encima del tema de inseguridad que desde hace muchos años nos lacera, el resultado respecto de las citadas reformas fue excelente, al menos en el papel, pero la seguridad no mereció la misma importancia.

Sería irresponsable afirmar que no se atendió este tema, desde luego que se hizo, lo lamentable es que no con la intensidad y firmeza que se requiere, para prueba los acontecimientos que vivimos en la nación.

Quienes hemos tenido la desgracia de vivir en carne propia los embates de la delincuencia, sabemos que el estado en sus tres niveles de gobierno ha sido superado por la delincuencia.

No nos pueden convencer con discursos y estadísticas, como señalé en el artículo anterior es probable que el narcotráfico haya disminuido pero se incrementaron otros delitos como el secuestro, la extorción, robos etcétera.

En la reunión referida con los gobernadores y el ejecutivo federal, estos dieron su apoyo incondicional al mando único, a la policía estatal y la desaparición de los cuerpos policiacos municipales.

La preguntas que nos hacemos es; ¿en realidad  mejorarán las cosas?; pues si bien es cierto, es en los municipios donde se encuentran serios problemas de corrupción policiaca, pero esto es en razón de que el ciudadano tiene como primer contacto no sólo en este tema, a la autoridad local.

No somos expertos en la materia, sin embargo, la famosa y costosísima “certificación” resultó ser un rotundo fracaso y por el contrario, en muchos municipios los policías sin empleo, los que no pasaron la certificación se dedicaron a delinquir.

Esperemos que se haya aprendido de este graso error y se tomen las medidas pertinentes y el control de quienes pudieran quedarse sin empleo: ¡ya basta de improvisar!

En julio próximo, se llevarán a efecto elecciones intermedias y será muy importante que el partido en el gobierno conserve el control del congreso, sólo así se podrán sacar las reformas secundarias, de no ser así, dudo mucho que los pactos puedan lograrlo por sí mismos, la posición cambiaría políticamente.

Al igual que la seguridad, la economía debe mejorar directamente en los hogares de los mexicanos lo más pronto posible, ya no es podemos seguir como hasta ahora, esperemos que a pesar de todos estos problemas, el próximo año no hablemos de una amarga navidad y un año nuevo sin esperanza.

Siendo en apariencia incongruente con el contenido de este artículo, aprovecho el espacio para desearles una feliz navidad, llena de paz y armonía.

ftotrejo@gmail.com