El nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, planchado y consensuado

El presidente Enrique Peña Nieto, anunció en días pasados la construcción de un nuevo aeropuerto para la capital del país, mismo que se construirá en terrenos donados por el gobierno del Estado de México.

El rumbo de Texcoco, es el elegido para lo que será el aeropuerto más moderno del orbe, cuyo proyecto y construcción estará a cargo del mejor arquitecto del mundo en este tema de obras arquitectónicas aéreas.

El arquitecto británico Norman Foster, estará  acompañado del talentoso y joven arquitecto mexicano Fernando Romero, en el diseño de este nuevo proyecto que promete ser un aeropuerto futurista, funcional, ecológico y seguro.

Por cierto, Fernando Romero, es yerno del magnate Carlos Slim, sin embargo, el joven profesionista cuenta a pesar de su edad, con una vasta experiencia nacional e internacional y su calidad y sensibilidad están demostradas con su trabajo.

Qué oficio político del presidente y su equipo o; ¿habrá otras razones para justificar el silencio de la oposición, incluso de algunos medios de comunicación? o ¿es la obra deseada por todos en la que coinciden sin chistar hasta los más recalcitrantes críticos del régimen?

Hace aproximadamente 13 años, durante el sexenio de Vicente Fox, se pretendió la construcción de un aeropuerto por otras zonas y la reacción de la clase política, sobre todo de los perredistas, fue inmediata, oponiéndose a la obra.

Grupos ecologistas, agrupaciones diversas y sobre todo ejidatarios, se opusieron en aquel 2001 al intento del Gobierno Federal que encabezaba Fox Quesada, a quien le ganaron la partida, desde cualquier punto de vista, los Machetes de Atenco, salieron airosos y ridiculizaron a la Administración en turno.

Hoy, aunque el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), por conducto de sus líderes morales como Ignacio del Valle y Ma. Trinidad Ramírez, anunciaron protestas, bloqueos carreteros y marchas a fin de reactivar su oposición al uso de tierras ejidales para la construcción de esta obra, las cosas son distintas.

A diferencia de 2001, los opositores encuentran en la mayoría de la clase política del país, “unidad” para llevar a cabo el proyecto, la clase empresarial y gran parte de la sociedad, ya saben cómo  actúan  estos grupos y les restan legitimad en su lucha.

Pero también, a diferencia de hace 13 años, el proyecto esta consensado y muy avanzado, al grado tal que ya se tiene perfectamente ubicado el polígono, el proyecto y los encargados del mismo, sobre todo que ahora dichos terrenos son propiedad de la Federación.

Todo parece estar planchado y aprobado, aunque habrá que esperar el actuar de  estos grupos que dicen representar a los pueblos que defienden la tierra, a pesar de que no sean de su propiedad.

El presidente Peña Nieto y su equipo, se han caracterizado por el oficio político mostrado en los momentos más críticos de este sexenio, desde las múltiples reformas que  se han logrado, hasta las críticas más severas sobre todo en materia hacendaria.

Se podrá estar o no de acuerdo con las reformas y el “estilo” de gobierno del ejecutivo en turno, lo que si no se le puede regatear, es precisamente las tablas para negociar; el oficio político, como se conoce, aunque dicho sea de paso el verdadero oficio político implica nobleza y generosidad y muchos otros atributos.

Lo cierto hoy, es que se tiene prácticamente aprobado y planchado el tema del aeropuerto de la ciudad de México, que está presupuestado en 169 mil millones de pesos, con un asombroso desplazamiento de 120 millones de usuarios anualmente, lo que lo colocará como el más transitado y con  mayor  capacidad  de personas en el mundo.

La calidad y servicio de la actual terminal aérea de la capital del país, es deficiente y los vuelos son demasiado caros y aunque son temas distintos, esperemos que no sólo se logre mejorar estos rubros, ojala exista mayor competitividad que abarate el precio en beneficio del usuario.

Desde luego que existen otros motivos a mejorar de gran importancia, como el  de la conectividad, el actual aeropuerto tiene una pobre capacidad que lo coloca por debajo de ciudades con similar desarrollo.

La ciudad de Buenos Aires, cuenta con 7 vuelos directos a otro continente, Sao Paolo, cuenta con 18 vuelos diarios en forma directa, mientras que México cuenta con sólo 6.

Estamos colocados muy por debajo de la media de ciudades como Londres, Nueva york y Tokio entre otras, pero no sólo es importante la conectividad internacional, ésta debe mejorar sustancialmente, sin dejar a un  lado la nacional,  que igualmente se debe fortalecer.

Habrá que esperar el desenlace y a los detractores que desde luego los habrá, sin embargo, esta obra es necesaria y debe realizarse cuidando las formas legales y todo lo que se tenga que observar a fin de transparentar una construcción de estas dimensiones.

La inversión, los empleos directos e indirectos, las zonas que se detonarán y la conectividad internacional y nacional en pasajeros y carga, bien valen la pena, esperemos que pronto inicien los trabajos correspondientes.

ftotrejo@gmail.com